Aunque la canasta de clase media riojana no es la más costosa del país ($767.319), el esfuerzo real requerido al ciudadano común es uno de los más altos. La Rioja se ubica como la cuarta provincia con peor poder de compra, solo superada por Misiones, Tucumán y Santiago del Estero.
En medio de una profunda crisis de Gabinete y una guerra fiscal abierta con el Gobierno de Javier Milei, el gobernador Ricardo Quintela enfrenta una cruda realidad que golpea directamente el bolsillo de los riojanos. Un informe de la consultora Analytica sobre el «Changuito federal» revela que, a pesar de que el precio total de la canasta de consumo no está entre los más caros, el poder adquisitivo de los riojanos es uno de los más débiles de Argentina.
La Rioja en el «Bottom Five» del poder de compra
El informe cruza el costo de la canasta de clase media con el nivel de ingresos para determinar el esfuerzo real que requiere llenar el changuito en cada jurisdicción. El resultado es demoledor para La Rioja:
- Esfuerzo salarial: En La Rioja se necesitó el 30,8% de la suma de dos salarios promedio para poder comprar la canasta básica de clase media en octubre.
- Puesto 21 de 24: Este porcentaje ubica a La Rioja como la cuarta provincia con menor capacidad de compra del país. Solo Misiones (31,4%), Tucumán (32,6%) y Santiago del Estero (32,7%) exigieron un esfuerzo mayor a sus habitantes.
Este indicador es clave, ya que muestra una brecha gigantesca con las provincias con mayor poder adquisitivo, como Neuquén, que solo requirió el 11,8% de dos salarios promedio para llenar el mismo changuito.

El precio relativo: $767.319 y la presión inflacionaria
En cuanto al precio nominal, la canasta de consumo promedio en La Rioja alcanzó los $767.319 en octubre. Este valor posicionó a la provincia en el puesto 14 del ranking nacional, por detrás de Catamarca ($778.670) y por delante de Mendoza ($767.119).
Si bien el precio riojano es superado por provincias patagónicas (Santa Cruz lideró con $834.177) y otras del Norte, el esfuerzo salarial requerido es lo que expone la precariedad de los ingresos locales, un problema grave en una provincia donde el 80% de la población depende de la administración pública.
La conclusión política: desgaste e incapacidad de respuesta
El dato del poder adquisitivo agrava la crisis política que atraviesa el gobernador Quintela.
- Crítica Interna: La baja capacidad de compra del salario riojano alimenta la crítica interna en el peronismo que acusa al intendente de Capital, Armando Molina, de ser responsable de la derrota electoral, bajo el argumento de que la gente «plebiscitó la gestión municipal».
- Ajuste Forzado: La Rioja es una de las provincias más castigadas por la quita de transferencias discrecionales y la eliminación del Fondo Compensador al Transporte, lo que obligó al Gobierno local a convalidar fuertes aumentos de tarifas y a congelar la pauta salarial para 2026 en un 10%.
En este escenario, el bajo poder de compra se convierte en el principal factor de desgaste social para Quintela, quien debe buscar desesperadamente un «relanzamiento» político para revertir la imagen negativa y contener el avance de Martín Menem y La Libertad Avanza de cara al 2027.







