El Diario de Eduardo German

La Rioja · Argentina

Giro de verano: Milei habilita viajes al exterior para su gabinete y el contraste de la «nueva normalidad» impacta en la crisis riojana

El Presidente flexibilizó el cepo moral que impedía a sus ministros vacacionar fuera del país, bajo la premisa de destinos «razonables»; la medida choca con la realidad de austeridad forzosa que atraviesa La Rioja, mientras Seguridad suma presión para que la provincia adhiera a nuevos protocolos federales. El dogma de la austeridad absoluta, aquel que…

El Presidente flexibilizó el cepo moral que impedía a sus ministros vacacionar fuera del país, bajo la premisa de destinos «razonables»; la medida choca con la realidad de austeridad forzosa que atraviesa La Rioja, mientras Seguridad suma presión para que la provincia adhiera a nuevos protocolos federales.


El dogma de la austeridad absoluta, aquel que se resumía en el innegociable «no hay plata», comienza a mostrar matices de cara a la segunda etapa del gobierno libertario. En la última reunión de Gabinete, Javier Milei comunicó el fin de una de las reglas de hierro que marcó su primer año de gestión: la prohibición tácita para sus ministros de vacacionar en el exterior. La decisión, que habilita destinos internacionales siempre que sean «razonables», inaugura un verano de distensión para la Casa Rosada que, sin embargo, se proyecta con una temperatura política muy distinta en el interior, y particularmente en La Rioja.

La medida, justificada internamente como una corrección de restricciones «anti-liberales», genera un contraste inmediato con la realidad de las provincias opositoras. En La Rioja, donde la administración de Ricardo Quintela mantiene una economía de guerra y el tejido social cruje bajo el ajuste, la imagen de un gabinete nacional habilitado para cruzar fronteras en busca de descanso reaviva la discusión sobre el reparto de los esfuerzos.

La mirada desde el «norte empobrecido»

Para el oficialismo riojano, la flexibilización de las vacaciones en el círculo rojo de Milei es un regalo discursivo. Mientras el riojano Martín Menem —presidente de la Cámara de Diputados y pieza clave del esquema libertario— deberá equilibrar su agenda entre la gestión y el territorio, la autorización presidencial expone una dualidad. La «razonabilidad» que pide Milei para elegir playas extranjeras suena disonante en una provincia que todavía lidia con las consecuencias de la asfixia de fondos coparticipables y la parálisis de la obra pública.

El flamante jefe de Gabinete, Manuel Adorni, intentó moderar el mensaje anunciando que él no se tomará días, con la mira puesta en la agenda de reformas de febrero de 2026. Sin embargo, la señal política ya fue enviada: la etapa del «sacrificio simbólico» extremo por parte del Ejecutivo nacional parece haber concluido, justo cuando provincias como La Rioja se preparan para un enero y febrero de alta conflictividad social y reclamos salariales.

Seguridad: una invitación que prueba la autonomía

En paralelo a la agenda de descanso, el Gobierno nacional avanzó con una medida técnica que también tiene lectura política en las provincias. El Ministerio de Seguridad, a cargo de Patricia Bullrich, oficializó a través de la Resolución 1341/2025 el primer protocolo de «odorología forense». Se trata de una normativa para identificar personas mediante rastros de olor con canes adiestrados, una herramienta que busca modernizar la investigación judicial.

El punto de fricción para La Rioja no es la técnica, sino la política. La resolución «invita» a las provincias a adherir. En el delicado equilibrio entre la Casa Rosada y el gobierno de Quintela, cada adhesión a un protocolo nacional se mide con lupa. Aceptar los lineamientos de Bullrich implica, para la policía y la justicia riojana, subordinarse a estándares fijados por una administración central con la que mantienen un enfrentamiento abierto. Rechazarlos, por otro lado, podría dejar a la provincia aislada de recursos técnicos y capacitación federal en un tema sensible como la seguridad.

Un verano a dos velocidades

Así, el inicio de 2026 plantea un escenario a dos velocidades. Por un lado, un Gabinete nacional que recupera ciertas libertades burguesas y normaliza su funcionamiento tras el shock inicial del ajuste; por el otro, una provincia de La Rioja que observa esa normalización desde la trinchera de la crisis.

Mientras los ministros de Milei evalúan destinos «razonables» para su descanso, la dirigencia riojana —tanto oficialista como opositora— sabe que su verano no tendrá pausa. La batalla por los recursos y la narrativa de la desigualdad federal seguirá siendo la única agenda posible bajo el sol del norte.


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