Con el objetivo de «ordenar el tránsito» pero con la mira puesta en la recaudación, el intendente capitalino firmó un convenio para instalar cámaras en todos los semáforos de la ciudad. Una empresa local se quedará con el 40% de lo recaudado, en medio de las quejas por la alta presión fiscal sobre el sector privado.
En un contexto de asfixia financiera por el recorte de fondos nacionales, el municipio de la Capital riojana decidió acelerar la implementación de un sistema de fotomultas que comenzará a operar en marzo. La medida, confirmada por el secretario general Gonzalo Bustos, busca compensar la caída de ingresos mediante un convenio con una firma local que gestionará las infracciones a cambio de una participación directa en la recaudación.
El esquema de negocios pactado establece que el 60% de los fondos ingresará a las arcas municipales, mientras que el 40% restante será para la empresa adjudicataria. Según detalló el funcionario, el sistema debutará en el cruce de Cabo Primero Rodríguez y Rivadavia, extendiéndose luego a 25 semáforos estratégicos y a las rutas de acceso a la ciudad, basándose en el mapa de siniestralidad vial de la capital.
El conflicto con el Centro Comercial
La decisión municipal llega en un momento de máxima tensión con el sector privado. El Centro Comercial de La Rioja viene exigiendo una reducción de las tasas municipales, advirtiendo que la presión fiscal es «insoportable» en medio de una recesión que no da respiro. En enero, el patentamiento de autos en la provincia cayó un 20% y las transferencias de usados un 20,1%, señales claras de un parate económico que golpea al consumo local.
Para los comerciantes, la implementación de las fotomultas no es más que un «ajuste disfrazado» de seguridad vial. El antecedente del estacionamiento medido pesa en la memoria de los vecinos: un servicio privatizado que ha recibido fuertes críticas por su costo y la falta de contraprestación real.
Un sistema «ágil» para el cobro
La plataforma tecnológica permitirá que la notificación de la infracción llegue directamente al correo electrónico del infractor con un código QR para el pago inmediato. El municipio argumenta que el sistema es necesario porque «los semáforos no se están respetando», pero el timing de la medida —justo cuando los recursos de la provincia se ven recortados por Nación— alimenta las suspicacias sobre el fin meramente recaudatorio.
La comparación con la región y el país
Mientras que en otras jurisdicciones del país las fotomultas han sido cuestionadas judicialmente por no cumplir con la señalización adecuada o por perseguir fines de caja, el municipio capitalino apuesta a la eficiencia tecnológica para dinamizar el cobro.
- La Rioja: Se suma a la tendencia de ciudades que tercerizan el control vial para obtener recursos rápidos.
- Impacto: Las multas podrían convertirse en la principal fuente de ingresos frescos ante el estancamiento de otros tributos vinculados a la actividad comercial.
La experiencia previa con convenios de este tipo ha sido negativa para el usuario, que percibe que paga por un servicio deficiente. Con el inicio de clases y la vuelta a la actividad plena en marzo, las cámaras de los semáforos se convertirán en el nuevo gran recaudador de una ciudad que, entre ajustes y bajas en el consumo, no logra encontrar alivio financiero.