El Diario de Eduardo German

La Rioja · Argentina

El «factor Villarruel» sacude la interna del PJ riojano: pases de factura y malestar en el riñón de Quintela

La visita de la Vicepresidenta a la fiesta de la Chaya detonó un conflicto de lealtades en el oficialismo provincial; el Gobernador tomó distancia de la invitación y apuntó a los senadores nacionales. La Rioja atraviesa días de ebullición política que exceden el calor del febrero chayero. Lo que debió ser una postal de cortesía…

La visita de la Vicepresidenta a la fiesta de la Chaya detonó un conflicto de lealtades en el oficialismo provincial; el Gobernador tomó distancia de la invitación y apuntó a los senadores nacionales.

La Rioja atraviesa días de ebullición política que exceden el calor del febrero chayero. Lo que debió ser una postal de cortesía institucional se transformó en un campo de batalla dialéctico dentro del peronismo local. La presencia de la vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel, en el palco oficial de la Chaya no solo sorprendió por la investidura de la visitante, sino que expuso las grietas de un oficialismo que no logra unificar criterios ante la relación con la Casa Rosada.

El gobernador Ricardo Quintela se vio obligado a ensayar una maniobra de despegue. En declaraciones a Radio Cadena 3 Argentina, el mandatario provincial buscó sacudirse el costo político de la hospitalidad: aclaró que él no fue el artífice del convite. Según el líder del Ejecutivo riojano, la invitación partió de la Cámara Alta, señalando directamente a los senadores nacionales Fernando Rejal y Florencia López.


El «fuego amigo» y la reacción del quintelismo puro

La incomodidad en las filas del «quintelismo puro» es palpable. El sector más ideologizado del movimiento interpreta la visita como un mensaje contradictorio hacia su base electoral, especialmente en un contexto de fuerte confrontación de la provincia con las políticas de ajuste de Javier Milei.

Las voces de protesta no tardaron en alzarse:

  • Lourdes Ortiz: La diputada provincial, integrante del círculo de máxima confianza del Gobernador, fue la encargada de marcar la línea más dura. Sus críticas hacia la Vicepresidenta reflejan el sentir de un sector que considera la recepción de Villarruel como una afrenta a las banderas históricas del PJ local.
  • Ernesto Tineo: El exdirector de Comunicación fue tajante en sus redes sociales. Con términos como «negacionista» y «colaboradora de represores», Tineo canalizó el malestar por la proximidad del 50° aniversario del golpe de Estado de 1976. Su consigna fue clara: «No manchen la Chaya».

Paradojas del poder

La ironía que mastican en los pasillos de la Casa de Gobierno es que la figura que finalmente «pisó» el suelo riojano fue la Vicepresidenta, y no el propio Milei, quien meses atrás se barajaba como invitado de la mano de su referente local, Martín Menem.

En el peronismo riojano hoy conviven dos realidades: la necesidad institucional de mantener puentes con el Senado —donde Rejal y López deben convivir con la titular del cuerpo— y la resistencia de una militancia que ve en Villarruel la antítesis del modelo riojano. Esta «doble vía» de comunicación ha generado un ruido interno que promete no disiparse con el fin de los corsos.

¿Es posible separar la cortesía legislativa de la complicidad política? Esa es la pregunta que hoy divide aguas en La Rioja, mientras Quintela intenta mantener el equilibrio entre el pragmatismo nacional y la pureza discursiva en su territorio.



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