Representantes de la CTA, CGT y la UOCRA advirtieron que los cambios legislativos significan un retroceso histórico para los derechos de los trabajadores. Hubo duras críticas a los «gobernadores dialoguistas» y anticipan una profundización del conflicto en las calles y la justicia.
LA RIOJA.– El clima de tensión social y política en la provincia escaló tras la aprobación de la reforma laboral en el Senado de la Nación. En una serie de declaraciones que reflejan el malestar del movimiento obrero riojano, referentes sindicales coincidieron en calificar la medida como una «entrega» de derechos conquistados y una amenaza directa al futuro del empleo digno en la región.
«Una entrega a las luchas de los trabajadores»
Beatriz Martínez, secretaria general de la CTA de los Trabajadores, fue una de las voces más críticas ante los micrófonos de Medios Provincia. La dirigente no ahorró calificativos para describir lo sucedido en la madrugada parlamentaria: «Esta aprobación prácticamente nos elimina un montón de derechos y deja en total indefensión a los trabajadores».
Martínez apuntó directamente contra la negociación política que permitió el avance de la ley. «Hubo gobernadores que entregaron y mandaron a sus senadores a votar en contra de los trabajadores», afirmó, mencionando específicamente acuerdos por recursos mineros y otros intereses provinciales. Para la dirigente, la única alternativa es la movilización: «Esto solo se puede revertir en la calle, no hay otra manera».
Preocupación por la precarización y el «Banco de Horas»
Desde la UOCRA La Rioja, el secretario administrativo Ramón Peña alertó sobre los puntos más polémicos que, según su visión, se aprobaron «a libro cerrado». Entre ellos, destacó la implementación del «salario dinámico» y la pérdida de vigencia de los convenios colectivos.
«Sepa la población que ahora, cuando se enfermen, si el médico de control los autoriza y todavía se sienten mal, les van a descontar el día», advirtió Peña. Asimismo, hizo especial hincapié en el sistema de banco de horas: «No va a haber más horas extras; las horas que se trabajen de más irán a un banco que el empleador manejará a su conveniencia».
Unidad gremial y rechazo a los «parches»
En la Plaza 25 de Mayo, el repudio se formalizó con la lectura de un documento conjunto. Lara Gonzales, del Sindicato de Comunicadores de La Rioja, expresó el sentir de la multisectorial: «No aceptamos que el ajuste vuelva a recaer sobre los trabajadores y las economías regionales. Queremos discutir cómo crear más trabajo, no cómo legalizar la precarización».
Por su parte, Rogelio De Leonardi, referente de la AMP, fue más allá y calificó la medida como una «contrarreforma laboral» destinada a destruir el Estado. «No vamos a aceptar parches. Vamos a seguir ganando la calle todas las veces que sea necesario», sentenció el gremialista, instando a la unidad de acción para frenar el avance del proyecto en la Cámara de Diputados.
El impacto local
La preocupación no solo se limita a lo legal. Beatriz Martínez describió un panorama desolador en el centro riojano: «Cuando vamos al centro no hay un comercio funcionando, parece la pandemia. El vacío de circulante es muy notorio y se cierran negocios todos los días». Según los gremios, la reforma laboral profundizará este escenario de desempleo y falta de consumo.
Ante este panorama, las centrales obreras de La Rioja ya evalúan dos caminos paralelos: la judicialización de los artículos que consideran inconstitucionales y un plan de lucha que promete intensificarse conforme el proyecto avance hacia su sanción definitiva.







