Economía

La Riojana desmintió renuncias masivas, reconoció la crisis del sector y apuesta a la exportación para sobrevivir a un 2026 sin recuperación a la vista

Por Eduardo Nelson German · 14 de abril de 2026 · 12:04

El gerente general de la cooperativa vitivinícola más importante de La Rioja, Matías Caimi, calificó como «fake news» los rumores sobre la renuncia en bloque del consejo de administración y anunció acciones legales contra quienes los difundieron. En paralelo, trazó un diagnóstico sin eufemismos sobre la industria: el mercado interno está retraído, los jóvenes beben menos alcohol y todo 2026 seguirá siendo complicado. La exportación, con el Torrontés Riojano como carta de presentación global, es el único colchón.

La Cooperativa La Riojana salió a apagar un incendio mediático con cartas documento en mano. Los rumores que circularon en redes sociales durante los últimos días sobre una presunta renuncia colectiva del consejo de administración de la bodega más emblemática de la provincia fueron desmentidos con firmeza por Matías Caimi, gerente general de la institución, en una entrevista concedida a Fénix Multiplataforma.

«Fue una noticia falaz, una fake news que salió en Facebook sin ningún tipo de chequeo», afirmó Caimi, quien precisó que el mismo día en que el rumor se viralizaba, el directorio sesionaba de manera presencial y en pleno. La cooperativa ya inició acciones legales enviando cartas documento a las páginas que difundieron la información sin verificarla. Para Caimi, la maniobra tuvo una lógica deliberada: «Buscan desestabilizar en momentos de crisis».

Procedimiento preventivo y pagos al día

La mención a la crisis no es retórica. La Riojana se encuentra bajo un procedimiento preventivo de crisis desde finales de 2024, un mecanismo legal que permite a las empresas reestructurar sus obligaciones laborales y comerciales ante situaciones de dificultad financiera comprobada. Sin embargo, Caimi subrayó que la cooperativa logró mantener el cumplimiento de los pagos tanto a sus trabajadores como a los socios productores, una distinción que en el contexto del sector vitivinícola nacional no es menor.

El escenario que describe el gerente es el de una industria golpeada por múltiples frentes simultáneos: caída del consumo interno, cambio estructural en los hábitos de los consumidores y un mercado doméstico que no da señales de recuperación en el horizonte cercano. «El mercado interno está muy retraído y no se avizora un cambio en el corto plazo; prevemos que todo 2026 seguirá siendo complicado», señaló Caimi sin rodeos.

El Torrontés como ventaja competitiva global

Frente al freno del mercado interno, la exportación aparece como el pilar que sostiene la operatoria de La Riojana. Inglaterra se mantiene como el principal cliente de la bodega, seguido por los países nórdicos —Finlandia, Dinamarca, Suecia—, Holanda, mercados asiáticos y América del Norte.

Pero el dato más relevante que aportó Caimi en la entrevista es de naturaleza estratégica: el mundo está demandando más vinos blancos y espumantes, y esa tendencia global coloca al Torrontés Riojano en una posición de ventaja difícil de replicar. La variedad, única autóctona de Argentina y emblema de la vitivinicultura riojana, encaja con precisión en el perfil de consumo que los mercados internacionales más dinámicos están buscando.

Estados Unidos, mercado históricamente asociado al Malbec argentino, presenta actualmente una retracción en el consumo de vino, aunque mantiene estabilidad en la demanda de aceite de oliva riojano, otro producto de la canasta exportadora de la cooperativa.

El cambio cultural que ninguna bodega puede ignorar

Más allá de los números coyunturales, Caimi puso sobre la mesa un fenómeno que trasciende la crisis argentina y que interpela a toda la industria vitivinícola mundial: el cambio en los hábitos de consumo de las nuevas generaciones. «Hay una tendencia mundial donde los jóvenes y la gente de mediana edad buscan privilegiar la salud física y la longevidad, lo que ha llevado a una baja paulatina en el consumo diario de alcohol», explicó.

El vino, históricamente presente en la mesa familiar argentina como protagonista cotidiano, cede terreno frente a un consumo más ocasional, restringido a eventos sociales o fines de semana. Aunque el gerente destacó que el vino consumido con moderación es considerado un tónico cardíaco, admitió que el hábito diario se erosionó y que esa tendencia no es pasajera sino estructural.

El diagnóstico de Caimi es, en definitiva, el de una cooperativa que enfrenta a la vez una crisis de corto plazo y una transformación de largo plazo. La respuesta que construye La Riojana pasa por profundizar la inserción exportadora, capitalizar el nicho del Torrontés en los mercados que demandan blancos, y defender su credibilidad institucional frente a quienes, según el propio gerente, aprovechan los momentos de debilidad para golpear donde más duele.