Martín Menem cuestionó el modelo riojano y disparó: «La Rioja no es pobre, fue empobrecida por una dirigencia que hizo de la pobreza un negocio»
El presidente de la Cámara de Diputados de la Nación profundizó su ofensiva pública contra la administración Quintela. Apuntó a las más de 40 empresas públicas provinciales, denunció la dependencia ciudadana del Estado y sostuvo que los políticos locales se apropiaron de los negocios de emprendedores privados. La definición se produce a 24 horas del lanzamiento presidencial del gobernador en Parque Norte.
El presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Martín Menem, profundizó este martes su ofensiva pública contra la administración riojana mediante un video difundido en redes sociales en el que cuestiona estructuralmente el modelo económico provincial. La definición central del legislador libertario nacional fue contundente: «La Rioja no es una provincia pobre, fue empobrecida por una dirigencia que utiliza la pobreza como un negocio político». El planteo se produce a 24 horas del lanzamiento presidencial del gobernador Ricardo Quintela en Parque Norte y configura una pieza central del operativo libertario para erosionar la legitimidad del armado riojano de cara a 2027.
La distinción semántica que Menem traza entre «pobre» y «empobrecida» tiene peso conceptual específico. La fórmula desplaza la responsabilidad sobre las condiciones económicas provinciales desde factores estructurales —geografía, recursos naturales, desarrollo histórico— hacia la responsabilidad política directa de las administraciones que gobernaron la provincia. La definición opera como contrapropuesta al relato del propio Quintela, que viene sosteniendo que La Rioja constituye una provincia castigada por el ajuste de la administración Milei y por las represalias financieras que la Casa Rosada habría aplicado sobre los distritos peronistas no alineados.
El núcleo crítico del video se concentra en el modelo de dependencia estatal que, según Menem, caracteriza a la economía provincial. «Se fomenta la dependencia de los ciudadanos hacia el Estado, convirtiendo a la mayoría en empleados públicos que dependen de dádivas estatales», planteó el legislador, conectando esa dependencia con la consecuencia económica directa: «salarios cada vez más bajos». El argumento técnico es congruente con datos objetivos: La Rioja figura como el tercer aglomerado urbano más asalariado del país con un 80,5% de ocupados en relación de dependencia, según los últimos relevamientos de Politikon Chaco sobre microdatos del INDEC, y la mayoría de esos asalariados corresponde al empleo público provincial.
La definición ideológica más fuerte del video, sin embargo, apunta a la ausencia de mercado en la matriz económica riojana. «En la provincia no existe el capitalismo debido a la intervención estatal en todos los sectores», sostuvo Menem, y precisó la cifra: «más de 40 empresas públicas». El dato técnico requiere precisión: La Rioja efectivamente dispone de un universo significativo de sociedades anónimas con participación estatal y empresas provinciales en sectores que abarcan desde la energía (EDELAR, Arauco Energía) hasta la minería (Kallpa SAPEM), pasando por farmacias estatales (FARMAPOS), agua y saneamiento, comunicaciones y otros rubros. La nómina exhibe una matriz donde el Estado provincial mantiene presencia activa como agente económico.
La acusación más severa que articuló Menem se refiere al comportamiento de la dirigencia política provincial frente a iniciativas privadas exitosas. Según el legislador, los políticos riojanos habrían utilizado el poder estatal para «apropiarse de los negocios de emprendedores privados exitosos», generando un cuadro donde «toda la economía regional gira en torno al Estado y la coparticipación». La definición opera como acusación específica contra el modelo de gestión peronista riojano y, simultáneamente, como justificación retrospectiva de las exigencias que el oficialismo nacional planteó hace pocas semanas para destrabar el adelanto coparticipable de 85 mil millones de pesos solicitado por la administración Quintela.
Conviene contextualizar el conjunto de planteos en la cronología de las disputas recientes. Menem viene desplegando desde hace semanas una agenda crítica sostenida contra la administración riojana: cuestionó el manejo del Bono Verde y la venta del Parque Eólico Arauco, planteó la presunta inconsistencia entre el endeudamiento contraído y el activo eólico finalmente transferido al sector privado, articuló el sorteo de su salario como diputado entre vecinos riojanos como gesto político de presencia territorial, y ahora profundiza el cuestionamiento estructural al modelo económico provincial. La secuencia exhibe un dispositivo discursivo coherente que apunta a deslegitimar el armado quintelista en su propio territorio.
La temporalización del video es estratégicamente precisa. Menem decidió difundir las declaraciones a 24 horas del acto del 1° de Mayo en Parque Norte, donde Quintela formalizará públicamente su candidatura presidencial. La maniobra busca disputar la conversación pública alrededor del lanzamiento, proponer una contranarrativa sobre las credenciales económicas del gobernador riojano y ofrecer al electorado argentino un cuestionamiento previo sobre la viabilidad de un proyecto presidencial liderado por quien gobierna —según Menem— una de las provincias más empobrecidas del país por responsabilidad política directa.
La defensa que el quintelismo puede articular frente al ataque tiene componentes técnicos y políticos relevantes. En lo técnico, el modelo de empleo público y empresa estatal riojano responde a una herencia histórica que combina el régimen de promoción industrial de los años ochenta —que perdió vigencia progresivamente— con la utilización del Estado provincial como amortiguador social frente a la fragilidad estructural de la base económica privada. En lo político, el reclamo provincial sobre el ahogamiento financiero ejercido por la Casa Rosada constituye argumento legítimo para explicar las dificultades que enfrenta cualquier modelo provincial bajo el actual cuadro fiscal nacional.
La paradoja de fondo, sin embargo, es que el viceministro de Economía José Luis Daza —en su entrevista con Radio Fénix de La Rioja conocida ayer— articuló un planteo conceptualmente compatible con el de Menem aunque con tono pedagógico opuesto. Daza sostuvo que el 80% de empleo estatal riojano constituye «una herencia» y que la provincia debería transitar hacia un modelo de menor dependencia del Estado y mayor atracción de inversión privada. La coincidencia entre el ministro Daza y el diputado Menem exhibe que el oficialismo libertario nacional opera con una lectura compartida sobre el modelo riojano, articulada con divisiones tácticas: la persuasión por un lado, la confrontación por el otro.
El operativo de Menem también construye, deliberadamente, una contraposición simbólica con la propia historia del apellido. El propio expresidente Carlos Saúl Menem —tío del actual diputado nacional— gobernó La Rioja entre 1973-1976 y 1983-1989 antes de acceder a la Presidencia de la Nación, y la tradición política provincial menemista mantuvo durante décadas presencia activa en el aparato del Estado riojano. La crítica del actual Menem al modelo provincial implica, en algún punto, una ruptura simbólica con esa tradición, una operación que el oficialismo libertario procesa con incomodidad explícita pero que necesita asumir para construir identidad propia frente al peronismo riojano.
La pregunta que queda planteada es cómo procesarán los lectores y oyentes riojanos la dicotomía conceptual que Menem instala. La distinción «pobre vs. empobrecida» puede funcionar políticamente si conecta con percepciones sociales sobre la responsabilidad de la dirigencia provincial sobre las condiciones económicas, pero también puede generar rechazo si es percibida como ataque externo al territorio por parte de un dirigente que opera políticamente desde Buenos Aires. La efectividad del operativo dependerá en última instancia de la capacidad del libertarismo nacional de articular las críticas con propuestas concretas que la población riojana pueda visualizar como mejora real respecto del modelo actual. Por ahora, a 24 horas del lanzamiento de Quintela en Parque Norte, el cuestionamiento de Menem dejó instalada una de las marcas discursivas que dominará la conversación política riojana en los próximos meses: la disputa por el adjetivo correcto para describir las condiciones económicas de la provincia.