El gobernador riojano cargó con dureza contra la política exterior y económica de la Casa Rosada. Alertó sobre el ahogo financiero de las provincias, pero se mostró optimista y defendió la centralidad institucional de Cristina Kirchner.
Con una virulencia discursiva que sepulta cualquier posibilidad de tregua institucional, el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, volvió a transformarse en la voz más beligerante del peronismo del interior. En una seguidilla de declaraciones públicas y análisis del escenario macroeconómico, el mandatario provincial lanzó una durísima ráfaga contra la figura presidencial, a quien acusó de implementar una gestión destructiva. «Milei es un alcahuete y un miserable», disparó el riojano, elevando al máximo la tensión política con el poder central.
Para el jefe del Ejecutivo riojano, las formas de la Casa Rosada exceden el debate democrático tradicional y rozan el avasallamiento institucional constante. En ese sentido, denunció que la gestión libertaria «naturaliza» sistemáticamente la mentira y la agresión verbal contra los gobernadores y los sectores vulnerables, manteniendo una actitud de absoluta «subordinación» y pleitesía frente a las potencias extranjeras en detrimento de la soberanía nacional.
Un mapa federal en alerta roja
Más allá de los calificativos personales, el núcleo de la preocupación de Quintela se centró en el impacto directo que el torniquete fiscal de la Secretaría de Hacienda genera sobre el entramado de las economías regionales. El mandatario trazó una dramática radiografía del día a día en el interior: «La situación de todas las provincias es crítica. Estás pésimamente mal», alertó, vinculando el parate total de la inversión federal con la interrupción del flujo comercial y productivo básico de los distritos.
Ante este panorama de asfixia financiera generalizada, el riojano propuso abrir un debate profundo y transversal puertas adentro de las gobernaciones para diseñar alternativas federales de desarrollo que permitan garantizar la subsistencia económica de las provincias sin depender de las planillas discrecionales de Buenos Aires.
Optimismo frente a la crisis y el ajedrez con Cristina
«Los argentinos están pasando un momento muy complejo, pero nuestro país conserva su enorme potencial», remarcó Quintela.
A pesar de la virulencia del diagnóstico, el gobernador riojano evitó caer en un mensaje de parálisis y apeló firmemente al optimismo de cara al mediano plazo, manifestando que la Argentina cuenta con las herramientas estructurales para revertir los efectos del ajuste.
En el plano estrictamente partidario, el riojano volvió a mover sus fichas en el tablero del PJ. En medio de los debates por la reorganización opositora hacia los próximos turnos electorales, Quintela defendió de manera explícita la total vigencia política de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, posicionándola como un actor clave e ineludible en el proceso de reconstrucción de un programa de gobierno que logre aglutinar al peronismo y ofrecer una alternativa superadora frente al modelo de desregulación y asfixia que encabeza la gestión de Javier Milei.







