La secretaria de Trabajo, Miriam Espinosa, advirtió que auditarán las liquidaciones tras la ruptura del acuerdo que regía desde la pandemia y convocará a una mesa urgente con el gremio mercantil. Además, confirmó la intervención de oficio por despidos en la nogalera de Sanagasta y alertó por el cierre inminente de bodegas en Chilecito.
La decisión de una gran superficie comercial de abrir sus puertas el último domingo quebró un histórico pacto de caballeros en el comercio riojano y desató una inmediata respuesta oficial. La Secretaría de Trabajo de la provincia salió a marcar la cancha y advirtió que intimará a las cadenas que operen durante el fin de semana para verificar que los empleados perciban de manera efectiva el recargo salarial del 100% que fija la legislación laboral por prestar tareas en jornada dominical.
La titular del área laboral, Miriam Espinosa, confirmó que convocará a una mesa de diálogo con las cámaras empresarias y la conducción del Centro de Empleados de Comercio para frenar una escalada de acusaciones cruzadas por competencia desleal. La polémica estalló tras romperse el esquema de «usos y costumbres» instaurado durante la pandemia de 2020, mediante el cual las cadenas de mayor envergadura mantenían sus persianas bajas para preservar el descanso familiar de los trabajadores.
“No hay una ley de fondo que impida la apertura, pero sí existe un marco normativo claro que obliga al pago con recargo. Nuestra facultad legal es verificar que cada trabajador que prestó servicios ese día domingo haya cobrado el doble de su jornal habitual”, advirtió Espinosa. La funcionaria adelantó inspecciones sobre los recibos de sueldo para corroborar que no se vulneren los derechos salariales frente a formatos medianos y drugstores de 24 horas que ya venían operando de manera habitual.
Despidos de oficio en Sanagasta y auxilio a operarios sin gremio
El frente laboral de la provincia no solo arde en las góndolas de la Capital. Espinosa confirmó una intervención de oficio de urgencia ante la ola de despidos intempestivos desatada en la planta fraccionadora de nueces Giordano, radicada en el departamento Sanagasta, donde la patronal comunicó cesantías sin haber tramitado ningún Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC) en la secretaría.
Frente a la asamblea convocada por el personal en las puertas del establecimiento, el Estado provincial resolvió tomar cartas directas en el asunto ante la vulnerabilidad del plantel: “Vamos a intervenir de oficio para tutelar a los trabajadores porque en este sector no cuentan con un sindicato de base en La Rioja. Nuestro objetivo prioritario es resguardar que cobren el 100% de las indemnizaciones que les corresponden por ley”.
La crisis en el fraccionamiento de frutos secos refleja el freno generalizado del consumo en las economías regionales. En ese sentido, la funcionaria reveló que una empresa textil y del calzado del interior, proveedora de cadenas nacionales, sufrió una caída del 25% en sus órdenes de compra, lo que obligó a reestructurar turnos para evitar suspensiones masivas.
Bodegas al borde del cierre y parrales secos por tarifazos
El escenario más dramático que describió la secretaria de Trabajo se localiza en el corazón vitivinícola de Chilecito. Dos establecimientos bodegueros tramitan procedimientos de crisis en la cartera laboral: en uno de ellos ya fracasaron las audiencias de conciliación con el gremio SOEVA, mientras que la otra empresa advirtió que se encamina al cierre irreversible de sus instalaciones.
“Una de las firmas nos planteó con crudeza que no tiene margen ni para suspender personal ni para achicar jornadas, porque los costos salariales fijos le resultan imposibles de afrontar con las ventas actuales. El panorama es muy complejo”, graficó Espinosa. La Cooperativa La Riojana, que sostiene más de 200 puestos directos, resiste gracias a sus contratos de exportación, aunque debió recurrir al pago desdoblado de sueldos y aguinaldos para no quebrar.
La funcionaria respaldó la gravedad de la coyuntura con datos oficiales del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV): el consumo de vino en el país cayó de 90 litros anuales por habitante en los años 70 a escasos 18 litros en la actualidad, dejando al mercado sobreofertado y planchado.
A este declive comercial se suma el estrangulamiento de la electrodependencia. Con el 80% de las fincas riojanas dependiendo de perforaciones subterráneas a 200 metros de profundidad, las facturas eléctricas con aumentos mayoristas de Cammesa se volvieron impagables para los productores. Los cortes de suministro energético en las bombas de riego amenazan ahora con secar los cultivos antes de la próxima cosecha, completando un círculo asfixiante que va desde las fincas del interior hasta los mostradores comerciales de la Capital.
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