A partir de un informe técnico sobre comercio exterior basado en datos del INDEC, el titular de la Cámara de Diputados de la Nación contrastó el desplome exportador de La Rioja frente al despegue de Catamarca. La oposición libertaria profundiza la ofensiva contra la política productiva de la Casa de las Tejas.
Martín Menem volvió a sacudir el tablero político provincial con una estocada directa a la gestión de Ricardo Quintela. Con la frase categórica «El fracaso de Quintela», el presidente de la Cámara de Diputados de la Nación se hizo eco de un lapidario relevamiento económico que expuso cómo La Rioja perdió terreno de manera drástica en el comercio internacional frente a provincias vecinas durante los últimos siete años.
El disparador fue un informe elaborado por el magíster José Nicolás Casas sobre la base de estadísticas oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). El estudio graficó una inversión completa de la matriz exportadora en la región: mientras en 2019 La Rioja superaba con amplitud a Catamarca, el escenario a agosto de 2026 muestra un retroceso local alarmante y una disparidad que ya se traduce en un frente de tormenta política para el oficialismo.
La brecha de los números: de la delantera al rezago
Los datos oficiales exhiben un quiebre estructural. A agosto de 2019, La Rioja lideraba el pulso regional con ventas al exterior por 159,05 millones de dólares, relegando a Catamarca, que apenas computaba 90,65 millones.
Siete años después, la correlación de fuerzas cambió de signo. El acumulado a agosto de 2026 consigna que Catamarca trepó a los 461,57 millones de dólares de la mano del impulso minero y agroindustrial, mientras que La Rioja retrocedió a 112,26 millones de dólares.
La foto coyuntural del último mes ratifica la tendencia: durante agosto de 2026, Catamarca liquidó exportaciones por 35,65 millones de dólares, prácticamente duplicando los magros 18,06 millones registrados por el aparato productivo riojano.
El dardo a la Casa de las Tejas y la discusión por el modelo
Para el espacio libertario, la pérdida de gravitación exterior no responde a un accidente coyuntural, sino a una matriz estatal que asfixió la iniciativa privada. Casas advirtió en su análisis que «el tren de las exportaciones está pasando» y señaló la carencia de políticas públicas destinadas a apuntalar la competitividad, la inversión privada y la inserción de las empresas locales en los mercados globales.
Menem capitalizó de inmediato ese insumo técnico para llevar la discusión al terreno político más crudo. En los despachos de La Libertad Avanza leen estas cifras como el síntoma más nítido del agotamiento de la intervención estatal y el esquema de empresas públicas impulsado por la Casa de las Tejas, que absorbe cuantiosos recursos del erario provincial mientras el sector exportador tradicional retrocede.
Dilema económico en medio de la puja con la Nación
El contrapunto cobra temperatura en un contexto donde el Gobierno provincial sostiene un duro litigio con la administración central por las partidas extraordinarias y la coparticipación federal.
Desde la vereda opositora retrucan que la dependencia casi absoluta de los recursos coparticipables y de los envíos discrecionales es la consecuencia directa de haber desatendido la generación genuina de divisas y el desarrollo de ventajas comparativas reales, tales como la minería o las economías regionales de escala.
El desafío para el oficialismo riojano excede la retórica partidaria en las redes. Con un sector privado que pierde tracción internacional y cuentas públicas bajo estricto escrutinio, la Casa de las Tejas queda ante la encrucijada de defender un esquema económico cuestionado o redefinir su perfil productivo antes de que la distancia con los distritos vecinos se vuelva irreversible.
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