Las críticas de Capitanich agrietaron el frente de los gobernadores más ligados al kirchnerismo

Los dichos de Jorge Capitanich tensionaron las relaciones entre los gobernadores más ligados al kirchnerismo en una liga que ya venía con varias internas, como lo mostraron las deserciones de algunos en la firma del pedido de juicio político a los integrantes de la Corte Suprema de Justicia. El chaqueño afirmó que en el Frente de Todos (FdT) hubo “cómplices” en las designaciones del presidente del máximo tribunal, Horacio Rosatti, y de Carlos Rosencrantz. En ese momento era senador Gerardo Zamora y el santiagueño -ahora muy crítico- avaló el pliego.

La liga tiene en Capitanich, Zamora y Axel Kiciloff a los más activos militantes de la causa. El bonaerense incluso profundizó su vínculo con el resto de sus pares a partir de la pelea entre la Nación y CABA por los fondos coparticipables. A ese trío se agrega el riojano Ricardo Quintela, que busca levantar su perfil nacional pero que corre desde más atrás que los otros.

La liga de gobernadores siempre tuvo divisiones, pero desde la ofensiva de Fernández contra la Corte Suprema estas se hicieron más visibles. Primero fueron los duros contra los más moderados como Sergio Uñac, Omar Perotti y Gustavo Bordet, pero las declaraciones de Capitanich tensaron la cuerda entre los más duros. Dirigentes de ese sector que indicaron a LA NACION que la disputa es por una candidatura o por acompañar al o la postulante a la Presidencia.

Capitanich tiene intenciones de ser la cabeza de la fórmula, pero Zamora se inclinaría más por el puesto de vice y podría aceptar acompañar a Juan Manzur si el actual jefe de Gabinete se lanza y compite en una PASO del Frente de Todos, aunque en una entrevista con LA NACION negó estar pensando en una postulación.

“Dos miembros de la Corte fueron designados por decreto y después el Senado, obviamente a mi modo de ver de una manera vergonzosa, los han convalidado; muchos de nuestro espacio”, lanzó Capitanich.

Desde su sector aseguran que “de ninguna manera” el mensaje es para Zamora, ironizan con que “al que le quepa el sayo, que se lo ponga”. Cuando, en 2016, el Senado trató los pliegos de los jueces Rosatti y Rosenkrantz enviados por Mauricio Macri, el santiagueño los aprobó.

En el caso de La Rioja, el gobernador era Luis Beder Herrera, socio político de Quintela (aunque en el 2019 fueron ambos de candidatos para que Juntos por el Cambio sumara menos) y el peronismo había ido dividido a la elección con lo que controlaba las tres bancas del Senado que ocuparon Carlos Menem, Hilda Aguirre y Teresita Luna. Los dos primeros rechazaron el pliego de Rosenkrantz y Luna lo avaló. Los tres acompañaron el de Rosatti.

Quintela entiende que la Rosada no debería acatar el fallo de la Corte Suprema y en la puerta de la Casa de Gobierno de La Rioja hay módulos con las caras de los jueces que la integran y se juntan firmas para el pedido de juicio político en su contra.

Armando Molina, secretario de la Gobernación y mano derecha de Quintela, usó sus redes para expresar su apoyo al mandatario: “Ante los irrespetuosos y arteros ataques recibidos por nuestro líder y conductor Ricardo Quintela, y teniendo en cuenta de quienes proviene, no hacen más que poner en valor el enorme coraje y las inclaudicables convicciones que en toda su vida militante tuvo y tiene este hombre”.

El riojano parece haber formado tándem con Zamora; igual que él denunció penalmente a Silvio Robles, director general de la vocalía del juez Rosatti y al ministro porteño en uso de licencia Marcelo D’Alessandro, y hoy salió a avalar un posteo del santiagueño sobre el “federalismo”.

Por Gabriela Origlia para La
Nación

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