En febrero, la inflación alcanzó el 2,5% en Córdoba, revelando la creciente dificultad de las familias para acceder a alimentos básicos.
Según el Centro de Almaceneros, la inflación de febrero en Córdoba fue del 2,5%, lo que refleja un contexto económico desafiante para muchas familias. Para no caer en la pobreza, una familia tipo necesitó un ingreso de $1.338.227, mientras que la Canasta Básica Alimentaria se situó en $720.360. Alarmantemente, el 57% de las familias no pudo acceder plenamente a los alimentos.
El Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas (Ietse) corroboró este aumento en el costo de vida, señalando que el incremento de la Canasta Básica de Alimentos en febrero fue del 2,9%. Este escenario pone de manifiesto la creciente presión sobre los hogares, donde la Línea de Indigencia, que representa el dinero necesario para cubrir solo necesidades alimentarias, alcanzó los $720.360.

De los hogares que lograron acceder a la totalidad de la Canasta Básica Alimentaria, un notable 73,2% lo hizo gracias a asistencia estatal, como la Asignación Universal por Hijo (AUH) o la Tarjeta Alimentar. Sin embargo, el 29,9% de las familias reportó que alguno de sus integrantes sintió hambre en algún momento del mes, y el 48,4% se vio obligado a suspender alguna ingesta diaria, ya sea desayuno, almuerzo, merienda o cena.
Además, el 88,2% de las familias tuvo que recurrir a financiamiento para adquirir alimentos, utilizando tarjetas de crédito (43,5%), comprando al fiado (38,9%) o recurriendo a dinero prestado (5,8%). Este panorama indica no solo un aumento en el costo de vida, sino también una dependencia creciente de mecanismos de financiamiento que pueden llevar a un ciclo de endeudamiento.
La situación en Córdoba es un claro reflejo de las dificultades económicas que enfrentan muchas familias, donde la combinación de inflación y el elevado costo de la canasta de alimentos están limitando el acceso a necesidades básicas y comprometiendo la seguridad alimentaria.







