El gobernador Ricardo Quintela y la vicegobernadora Teresita Madera se unificaron en un acto para honrar a monseñor Enrique Angelelli. La elección del mártir cordobés como bandera política es una jugada estratégica del justicialismo riojano para proyectar una imagen de unidad, reivindicar su proyecto de justicia social y enviar un mensaje a la política nacional.
En el complejo tablero político de La Rioja, donde las internas y las aspiraciones de poder se multiplican, el gobernador Ricardo Quintela y la vicegobernadora Teresita Madera enviaron un mensaje unificado de cohesión. Sus publicaciones en redes sociales sobre la misa en honor a monseñor Enrique Angelelli y la inauguración de la primera etapa del Parque Temático “Martirio y Memoria” en El Pastor, Punta de los Llanos, son un claro indicio de la estrategia del justicialismo para fortalecerse en un año electoral.
La elección de Angelelli como bandera política es un movimiento de gran astucia. Monseñor Enrique Angelelli no era riojano, sino cordobés, y su figura se asocia a la lucha por los derechos de los más humildes y a una visión de la Iglesia comprometida con la justicia social. Al honrar su legado, Quintela y Madera no solo buscan posicionarse como herederos de esa tradición, sino que también envían un mensaje a la política nacional.
En un momento donde el gobernador no fue incluido en la nueva alianza de mandatarios, el justicialismo riojano usa a un mártir cordobés para mostrar que su proyecto es parte de una lucha federalista más grande, que trasciende las fronteras de la provincia.
La misa y la inauguración del parque son utilizados como un vehículo para mostrar que, a pesar de las diferencias internas, la cúpula del partido trabaja en un mismo frente. La presencia de Gabriela Pedrali junto al gobernador en este evento de alto contenido simbólico refuerza la idea de un proyecto político de continuidad.
El principal elemento de esta estrategia es la simbología. Al ligar su proyecto político a la «valentía» y al «mensaje de justicia y solidaridad» de Angelelli, el justicialismo se posiciona como el heredero de una tradición de lucha por los más necesitados. Esta simbología, que resuena con fuerza en el interior provincial, es la forma que tiene el justicialismo para movilizar a su base de votantes y para contrarrestar el avance de un discurso opositor que se percibe como ajeno a las problemáticas sociales. En la batalla por el poder, la unión de Quintela y Madera en torno a un símbolo tan poderoso es una jugada política que busca asegurar que el partido siga siendo la fuerza dominante en la provincia.







