El gobernador busca liderar la reconstrucción del peronismo desde el interior del país, utilizando el vínculo con el sector agroindustrial para diferenciarse de Milei y consolidar su camino hacia 2027.
LA RIOJA. En la política argentina, La Rioja no es una provincia más, es un trampolín. El gobernador Ricardo Quintela parece haber tomado nota de la historia y está reflotando la estrategia que catapultó a Carlos Menem a la presidencia: utilizar el poder territorial del interior para proyectar su figura a nivel nacional. El reciente encuentro en la provincia sobre el futuro agroindustrial del país, que sirvió para trazar una clara distinción con las políticas del gobierno de Javier Milei, es una prueba de ello.
La jornada, que reunió a dirigentes y productores de todo el país, fue más que un simple debate sectorial. Se convirtió en un acto político con el que Quintela busca consolidar un espacio de liderazgo dentro del peronismo. Su mensaje, «el campo no es nuestro enemigo», busca romper con la confrontación que ha marcado la relación del sector con la política en los últimos años, al tiempo que se distancia del modelo económico de Milei, al que acusa de no tener en cuenta a la producción nacional.
Quintela y la herencia de Menem
La comparación con Menem es inevitable. Al igual que el expresidente, Quintela apuesta por una proyección desde la periferia al centro, construyendo poder territorial en el interior del país para luego aspirar a un rol más influyente en la política nacional. A diferencia de otros líderes del peronismo, que basan su poder en la provincia de Buenos Aires o en la capital, Quintela busca liderar la reconstrucción del movimiento desde una base federal, una táctica que le permite mostrarse como una alternativa a los líderes tradicionales.
La elección del sector agroindustrial para este primer gran evento no es casual. El campo representa un electorado clave y un actor económico de peso, y el peronismo necesita sanar su relación con él. Al posicionarse como un puente y no como un adversario, Quintela no solo ataca la gestión de Milei, sino que también busca unir a un peronismo fragmentado, ofreciendo un proyecto de país que priorice la producción y la integración de los distintos sectores económicos.
Con un ojo en las elecciones de 2027, el gobernador de La Rioja está construyendo una narrativa que lo presenta como un líder capaz de dialogar y generar consensos, en contraste con la polarización y la confrontación que dominan la escena política actual. La estrategia de Quintela, inspirada en el legado de Menem, demuestra que, para algunos, la senda hacia la presidencia puede comenzar lejos de las grandes urbes.







