El flamante ministro del Interior, Lisandro Catalán, se propuso recomponer el vínculo de Javier Milei con los mandatarios provinciales, pero en su plan de acercamiento, el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, figura como uno de los líderes peronistas con los que no se negociará.
En un contexto de tensión creciente con el Congreso y la agudización de la crisis económica, el Gobierno de Javier Milei busca reconstruir puentes con los gobernadores. El flamante ministro del Interior, Lisandro Catalán, fue designado por el Presidente para esta tarea y ya puso en marcha una agenda de reuniones con mandatarios afines. Sin embargo, su estrategia excluye a varios líderes del peronismo y, en esa lista de «no dialogables», el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, ocupa un lugar destacado.
Según fuentes cercanas al Ejecutivo, la intención de Catalán es acercarse a los gobernadores considerados «dialoguistas» para conseguir el apoyo de sus legisladores en el Congreso. En este grupo se encuentran figuras como Marcelo Orrego (San Juan), Leandro Zdero (Chaco), Rogelio Frigerio (Entre Ríos) y Gustavo Sáenz (Salta). En cambio, la Casa Rosada desiste de negociar con aquellos que mantuvieron una postura abiertamente opositora desde el inicio de la gestión. En este grupo, junto a Axel Kicillof (Buenos Aires), Gildo Insfrán (Formosa) y Sergio Ziliotto (La Pampa), el nombre de Quintela es mencionado como uno de los que no forma parte de la mesa de diálogo.
El gobernador riojano ha sido uno de los críticos más férreos del gobierno central, a quien acusa de recortar las transferencias de fondos y de paralizar la obra pública en la provincia. Este enfrentamiento verbal y político llevó a que La Rioja figure en la lista de provincias con las que el oficialismo no buscará un acercamiento, al menos en una primera instancia.
El Presupuesto 2026, un proyecto que contempla un aumento de los Aportes del Tesoro Nacional (ATN) para las provincias, es la principal herramienta que tiene Milei para generar un acercamiento. Sin embargo, los gobernadores, incluyendo a los que tienen una postura más dialoguista, no han manifestado su apoyo incondicional. La mayoría de ellos, según trascendió, se encuentran analizando el impacto real de los anuncios antes de definir su postura. Un funcionario del interior lo resumió de esta forma: «No hay apuro, recién se va a tratar el año que viene esto».
El panorama político se vuelve cada vez más complejo para el oficialismo. Si bien el Gobierno intenta generar una nueva alianza con las provincias, el mapa de relaciones es tan fragmentado que una fuente política lo sintetiza en cuatro grandes grupos: los «aliados electorales», los «dialoguistas que lo enfrentan», los «ex dialoguistas» y «los que siempre estuvieron en frente». La Rioja, junto con otras provincias peronistas, se encuentra en este último grupo, lo que dificulta la tarea de Catalán y expone una profunda brecha política entre el poder central y una parte importante del interior del país.







