Ariel Martínez se refirió a las situaciones de violencia escolar ocurridas en la provincia y destacó la importancia de un abordaje integral que involucre a toda la comunidad. El funcionario afirmó que es una «corresponsabilidad» de la escuela, las familias y el Estado.
El ministro de Educación de La Rioja, Ariel Martínez, se refirió a los recientes casos de bullying en instituciones educativas de la provincia y afirmó que el fenómeno es un reflejo de lo que ocurre en la sociedad. «Lo que pasa en la escuela está pasando en la sociedad. Tenemos una sociedad con una clara sensibilidad y con una impronta de violencia», expresó el funcionario en diálogo con La Red.
Martínez subrayó que el abordaje de la violencia escolar no puede recaer únicamente en las escuelas. «Es una corresponsabilidad. La escuela no puede asumir sola la tarea de resolver algo que es un fenómeno social», remarcó, y enfatizó que se necesita un trabajo conjunto entre docentes, familias, tutores y la comunidad para lograr una convivencia pacífica.
Protocolos y estrategias de abordaje
El ministro aseguró que, ante los casos de acoso, se activaron los protocolos correspondientes, con la intervención de equipos profesionales que incluyen a psicólogos y psicopedagogos. «Se ha trabajado con las familias, los estudiantes, los docentes y las autoridades. Hubo intervenciones de acompañamiento profesional y se aplicaron los protocolos correspondientes, en el marco de la normativa vigente y de la Educación Sexual Integral (ESI)», explicó.
Martínez detalló que el objetivo de estas acciones es «restituir la convivencia» y «garantizar el derecho a la educación» de todos los estudiantes. También destacó la importancia de que los jóvenes puedan expresarse para fortalecer los vínculos y garantizar sus derechos.
El funcionario aclaró que la intervención de su cartera se realiza en coordinación con otras áreas del Estado y, si es necesario, con la Justicia. Finalmente, concluyó que la escuela no solo debe tener una función disciplinaria, sino también de acompañamiento, escucha y diálogo, para «reconstruir los lazos de convivencia y cuidar a nuestras juventudes».







