El Diario de Eduardo German

La Rioja · Argentina

El peronismo, al borde de la fractura: los gobernadores amenazan con la ruptura y La Rioja exige un nuevo esquema de poder lejos del kirchnerismo

Ante la amenaza de fractura que encabeza el catamarqueño Raúl Jalil, el bloque de Fuerza Patria activa un operativo de contención contrarreloj; Ricardo Quintela alza la voz por el interior y condiciona la unidad a una «reconfiguración» federal que diluya el poder de decisión kirchnerista. El peronismo legislativo camina sobre cristales. Nadie quiere dar un…

Ante la amenaza de fractura que encabeza el catamarqueño Raúl Jalil, el bloque de Fuerza Patria activa un operativo de contención contrarreloj; Ricardo Quintela alza la voz por el interior y condiciona la unidad a una «reconfiguración» federal que diluya el poder de decisión kirchnerista.


El peronismo legislativo camina sobre cristales. Nadie quiere dar un paso en falso, consciente de que un movimiento brusco podría detonar la estructura de la primera minoría en el Congreso. En este escenario de fragilidad extrema, donde el bloque de Fuerza Patria intenta evitar una diáspora hacia provincialismos aliados al oficialismo, La Rioja se planta en el centro del debate con una advertencia clara: la unidad solo será posible si se termina la hegemonía del AMBA en la toma de decisiones.

El temor a un efecto dominó es palpable. La atención está puesta hoy en la decisión del gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, quien define si rompe con el bloque para conformar un espacio autónomo que podría arrastrar a legisladores de Tucumán, Salta y Misiones. Sin embargo, más allá de la aritmética de las bancas, el gobernador riojano, Ricardo Quintela, ha emergido como el vocero de un malestar estructural que recorre las provincias y que pone en jaque la conducción tradicional del espacio.

La Rioja y el reclamo de una mesa federal

Mientras el «operativo contención» intenta frenar la sangría antes de la reunión clave del próximo 2 de diciembre, Quintela ha decidido marcar la cancha. Para el mandatario riojano, la crisis no se soluciona solo con disciplina partidaria, sino con un cambio de lógica. Su diagnóstico es lapidario: la concentración de poder en el Área Metropolitana de Buenos Aires ha asfixiado las voces del interior, y sin una apertura real, la «segmentación» del peronismo es inevitable.

«Tenemos que reconfigurar los bloques legislativos y escuchar otras voces: norteñas, cuyanas, patagónicas, litoraleñas. No puede quedar todo concentrado en el AMBA», sentenció Quintela en las últimas horas. El mensaje, dirigido solapadamente al kirchnerismo y a la actual conducción del bloque, sugiere que La Rioja no avalará una unidad «para la foto» si no hay una federalización efectiva de la estrategia parlamentaria frente al gobierno de Javier Milei.

El «Gitano» se ha posicionado como uno de los gobernadores más activos en el armado de los bloques, alertando sobre el peligro de la proliferación de partidos provinciales que, en la práctica, terminan siendo funcionales al oficialismo libertario por necesidad de caja. «Dentro del movimiento nacional justicialista tiene que haber gestos de generosidad», reclamó Quintela, exigiendo que los conductores de las bancadas generen las condiciones para que los diputados del interior se sientan protagonistas y no meros levantamanos.

Germán Martínez y la batalla por la conducción

La presión de La Rioja y de otras provincias como Entre Ríos —cuyo diputado electo, Guillermo Michel, coincidió en que el peronismo debe dejar de ser un «partido del AMBA»— impacta directamente en la línea de flotación de Germán Martínez. El actual jefe de bloque llega a la reunión del próximo martes debilitado, obligado a negociar sin certeza de continuidad.

En los pasillos del Congreso se baraja una salida «realista» que podría satisfacer la demanda de federalismo que empuja Quintela: la conformación de un interbloque. Esta arquitectura permitiría contener a las distintas tribus (gobernadores, La Cámpora, massismo, kicillofismo) bajo un mismo paraguas, pero con autonomías relativas que eviten la ruptura total. «Mostrás un grado de tensión, pero evitás una ruptura. Esa es la clave», analizó un legislador del interior.

Horas decisivas

La derrota electoral ha dejado al peronismo sin su ordenador natural —el ejercicio del poder— y ha expuesto las grietas geográficas de la coalición. Para La Rioja, la discusión va más allá de los nombres: se trata de la supervivencia del peronismo como fuerza nacional frente a un escenario de fragmentación.

Si Jalil confirma hoy su salida, la presión sobre el resto de los gobernadores aumentará exponencialmente. En ese contexto, la postura de Quintela se vuelve vital: funciona como un dique de contención que busca evitar el colapso, pero a cambio de un precio político que el AMBA deberá estar dispuesto a pagar. La moneda de cambio es el federalismo, y el plazo vence el 2 de diciembre.


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