El presidente de la empresa estatal, Ariel Parmigiani, confirmó que las unidades eólicas en operación superan hoy el valor de la inversión original, reconoció ofertas rechazadas de grupos como Corven y contactos preliminares con YPF, y detalló que el complejo transfirió 60 millones de dólares en ganancias a la provincia en los últimos cuatro años. La definición sobre una eventual venta —en medio del litigio de bonistas en Massachusetts y la crisis fiscal provincial— recae exclusivamente en el Gobierno de Ricardo Quintela.
El Parque Eólico Arauco, uno de los emblemas de la política energética de La Rioja y pieza central del entramado de activos estatales provinciales, cotiza hoy por encima de los 200 millones de dólares en lo que refiere exclusivamente a sus unidades de negocio eólicas en operación, sin incluir el nuevo parque solar. La cifra fue confirmada por el presidente de la empresa estatal, Ariel Parmigiani y reabre un debate que atraviesa a la administración de Ricardo Quintela desde hace más de dos años: qué hacer con un activo rentable, estratégico y, al mismo tiempo, codiciado por el mercado en un contexto de estrechez financiera provincial.
«Siempre estamos recibiendo propuestas. Es un activo muy rentable y eso genera interés», planteó Parmigiani, al tiempo que precisó que la empresa no se encuentra formalmente en venta y que cualquier decisión al respecto corresponde con exclusividad al Gobierno provincial en su carácter de accionista. La aclaración no es menor: en los últimos meses circularon versiones sobre negociaciones avanzadas, que la propia conducción de la compañía busca acotar.
Ofertas descartadas y conversaciones con YPF
Según el funcionario, desde 2022 la empresa estatal recibió múltiples propuestas de compra, en un esquema de interés sostenido por parte de distintos grupos empresarios. El antecedente más relevante fue la venta del Parque Eólico Arauco II a Pampa Energía, una operación en la que se evaluaron cerca de diez ofertas antes de concretar la transacción.
En el mapa actual de interesados aparecen dos nombres concretos. Por un lado, el grupo Corven, que presentó una propuesta que fue descartada —información adelantada oportunamente por Riojavirtual—. Por el otro, YPF, la petrolera de mayoría estatal que, según Parmigiani, mantuvo conversaciones para averiguar las condiciones del activo, aunque sin haber formalizado hasta el momento una oferta concreta. El dato abre un escenario políticamente sensible: una eventual compra por parte de YPF implicaría el ingreso del principal actor energético nacional a un negocio que La Rioja construyó como plataforma de desarrollo propio.
La rentabilidad que transformó a Arauco en un caso testigo
La cifra que reforzó la posición de la conducción del parque en el debate público es contundente. En los últimos cuatro años, el complejo generó y transfirió al Tesoro provincial un total de 60 millones de dólares en ganancias, consolidándose como una de las empresas más rentables del Estado riojano. Ese flujo adquiere particular relevancia en un contexto en el que la provincia atraviesa una fase crítica de sus cuentas, con el litigio internacional por la deuda en default abierto en tribunales de Massachusetts —que involucra precisamente al Parque Eólico Arauco y al Banco Rioja— y una caída real del 37,3% en las transferencias corrientes de Nación durante el primer trimestre, según el último informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF).
Parmigiani también desglosó la estructura de la deuda que la empresa mantiene con la provincia, originada en la inversión inicial financiada mediante el bono verde. Se trata de aproximadamente 220 millones de dólares, con un esquema de devolución a largo plazo que contempla transferencias anuales durante los próximos 20 años. En paralelo, el presidente del parque defendió que los activos de la compañía superan su nivel de endeudamiento, y que todas las inversiones pueden verificarse en los balances auditados y en la infraestructura efectivamente instalada.
El mapa de la inversión: cómo se aplicaron los 300 millones del bono verde
Uno de los aportes más detallados de la entrevista fue la desagregación de la aplicación de los fondos del bono verde por 300 millones de dólares emitido en su momento por la provincia. De ese total, 251 millones fueron destinados específicamente al Parque Eólico Arauco, con la siguiente composición: 131 millones se utilizaron para la construcción del Parque II —posteriormente vendido a Pampa Energía por 171 millones de dólares, lo que dejó una ganancia neta de 40 millones—; 63 millones se aplicaron a la repotenciación del Parque I; y 58 millones se canalizaron a obras de infraestructura eléctrica, como estaciones transformadoras y líneas de transmisión. Los millones restantes del bono fueron utilizados por la provincia para otras obras no vinculadas directamente al complejo eólico.
La secuencia configura un dato político relevante: la operación de venta del Parque II no sólo recuperó la totalidad del capital invertido en su construcción, sino que generó un excedente de 40 millones de dólares. Esa experiencia, que funcionó como prueba de mercado, es la que hoy alimenta el interés de los grupos empresarios por las unidades remanentes en operación.
El parque solar, fuera del menú
La situación del nuevo parque solar, en cambio, difiere sustancialmente. Parmigiani precisó que ese componente integra una estructura financiera que actúa como garantía de deuda, lo que limita su posibilidad de comercialización en las condiciones actuales. La aclaración resulta clave porque circunscribe el universo de activos eventualmente negociables al segmento eólico en operación, y deja fuera del debate inmediato a la última gran apuesta de diversificación energética provincial.
Entre la rentabilidad y la estrategia
La definición última sobre el destino del complejo recae sobre el gobernador Quintela, que enfrenta un dilema de manual. Por un lado, un activo que cotiza por encima de los 200 millones de dólares representa una masa de recursos que podría aliviar parcialmente el cuadro de estrechez financiera que atraviesa la provincia, en un año marcado por la caída real de las transferencias nacionales y por la presión del litigio con los bonistas internacionales. Por el otro, desprenderse de una de las unidades estatales más rentables —y, sobre todo, más simbólicamente asociadas a la política de desarrollo propio— implicaría un costo político considerable en el marco de la construcción del espacio «Federales Somos Todos» y de la disputa por 2027.
Parmigiani apeló justamente a esa dimensión estratégica. «La tecnología evoluciona constantemente, permite generar más energía con menor costo y extender la vida útil de los parques. Es una política estratégica para la provincia», sostuvo, al cerrar un mensaje en el que buscó equilibrar la legítima valorización del activo con la reivindicación de su rol como pieza del modelo de desarrollo riojano.
Una pulseada que excede a La Rioja
El debate sobre el Parque Eólico Arauco trasciende las fronteras provinciales por al menos tres razones. Primero, porque se inscribe en la discusión más amplia sobre el destino de los activos energéticos estatales en la Argentina, en un ciclo en el que la administración nacional impulsa privatizaciones —la gestión de las represas del Comahue es el caso más reciente y con mayor impacto en las cuentas públicas—. Segundo, porque el interés manifestado por YPF introduce la posibilidad de que un actor federal absorba infraestructura energética provincial, con implicancias regulatorias y políticas relevantes. Y tercero, porque la operatoria del parque es el núcleo de un litigio internacional que se dirime en Massachusetts y cuya resolución podría condicionar el margen de maniobra provincial en cualquier negociación futura.
Por ahora, la posición oficial de la conducción del parque es clara: no hay venta formal en marcha, las ofertas que llegan se evalúan y la última palabra la tiene el Ejecutivo provincial. Pero el dato de la cotización por encima de los 200 millones de dólares, difundido públicamente por su propio presidente, funciona como una señal que el mercado —y los actores políticos nacionales— leerán con atención en las semanas que vienen.







