La doctora Jimena Torres Molina reveló que el recorte nacional de haberes superó el 52% y empujó a la renuncia a más de 2.000 profesionales en todo el país. Apuntó a la quita de medicamentos gratuitos, la salida de Omar Menem de la delegación local y advirtió que solo queda una clínica abierta para atender a los afiliados en la provincia.
La motosierra aplicada sobre el sistema de salud previsional colocó a la atención de los jubilados riojanos al borde del abismo. Médicos de cabecera que prestan servicios para el PAMI en la provincia denunciaron una poda de más del 52% en sus honorarios profesionales tras una reestructuración unilateral impuesta por la Casa Rosada, que redujo el pago por consulta a unos irrisorios 3.000 pesos por paciente. Frente a este vaciamiento, los profesionales advirtieron que evalúan retomar medidas de fuerza gremiales, mientras miles de adultos mayores quedan atrapados entre la falta de turnos y la imposibilidad de costear sus remedios diarios.
La gravedad del cuadro fue expuesta por la doctora Jimena Torres Molina, referente de la asociación de médicos de cabecera de la provincia, quien describió la asfixia cotidiana que padecen los profesionales que representan la puerta de entrada a la obra social. “Hasta mayo teníamos un sistema combinado: cobrábamos una cápita básica de 1.100 pesos más un pago por prestación que rondaba entre los 5.000 y 10.000 pesos por cada paciente atendido en consultorio o a domicilio. De un día para el otro, nos sacaron la prestación y nos dejaron una cápita congelada de 2.700 pesos, que ahora prometen estirar a 3.000. Es humillante e inviable”, relató en diálogo radial.
La licuación de ingresos provocó un éxodo masivo en las cartillas de todo el país: más de 2.000 médicos de cabecera ya presentaron su renuncia formal a la obra social desde el inicio del nuevo esquema. En La Rioja, donde el mercado laboral privado es reducido, los profesionales con contratos precarios de locación que llevan entre 10 y 20 años de antigüedad se ven forzados a acumular cuatro o cinco empleos paralelos para cubrir la canasta básica, resintiendo la dedicación y el tiempo clínico que demanda la tercera edad.
Un solo sanatorio para toda la provincia y la ruleta de los medicamentos
La precarización médica es solo la punta de un iceberg que golpea de lleno en las prestaciones de segundo nivel. Torres Molina alertó que la provincia sufrió un vaciamiento de su red asistencial privada: “Antes los afiliados tenían una variedad de clínicas para elegir; hoy en toda La Rioja queda un único sanatorio privado habilitado para atender a los jubilados de PAMI, con guardias abarrotadas y demoras interminables para conseguir un turno con especialistas o camas de internación”.
A este embudo prestacional se suma el impacto del recorte en la cobertura de fármacos esenciales. Tras la decisión del Gobierno nacional de podar el vademécum con descuento del 100% para tratamientos crónicos, los médicos asisten a escenas dramáticas en los consultorios: “Los pacientes tienen que elegir qué medicación comprar y cuál abandonar porque no les alcanza la jubilación mínima para pagar el porcentaje restante. Es una situación clínicamente espantosa e infinitamente cruel desde lo humano: se nos están muriendo los abuelos por falta de pastillas”.
A la par, los laboratorios de análisis clínicos y los centros de diagnóstico por imágenes de la plaza local comenzaron a restringir la atención y cobrar copagos ante el corte de transferencias y la falta de actualización en los convenios de la obra social nacional.
Silencio oficial en la delegación local y nuevas medidas en debate
El frente gremial ya tuvo un primer capítulo de advertencia con un cese de actividades de 72 horas llevado a cabo entre el 30 de septiembre y el 2 de octubre. Durante esa huelga, los médicos mantuvieron la confección de recetas de urgencia para no dejar desamparados a los pacientes crónicos, pero frenaron la emisión de órdenes de prestación médica (OPM) para derivaciones y estudios de alta complejidad.
La falta de respuestas desde la sede central de PAMI en Buenos Aires amenaza con empujar a los profesionales a un nuevo plan de lucha. En el ámbito local, la situación institucional quedó acaudillada por el hermetismo tras la reciente renuncia del director ejecutivo de la UGL provincial, Omar Menem: “Las nuevas autoridades libertarias no nos convocaron ni nos dieron una sola respuesta. El único argumento que dan es que todo responde a una bajada de línea directa de la Nación sobre la que no tienen margen de acción”.
El reclamo de los médicos de cabecera deja al desnudo la desarticulación del sistema de contención más sensible del norte argentino. Mientras los facultativos analizan con sus asesores legales los pasos a seguir para no incurrir en abandono de persona, la realidad de los consultorios riojanos desnuda la cara más descarnada del déficit cero: profesionales empujados a la subsistencia con 3.000 pesos por consulta y jubilados que deben racionar sus tratamientos médicos para no caer en la indigencia.
Descubre más desde Eduardo German
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.