Panorama político: la guerra silenciosa por la herencia de Quintela, refugios en la Justicia y un gobierno sin nafta

Las cartas para 2027 dividen a la mesa chica entre Gabriela Pedrali, Armando Molina y Teresita Madera. Mientras Zárate y Luna Corzo buscan destino en los tribunales, el tridente Rejal-Puy Soria-Azulay empuja elecciones en mayo y Martín Menem diseña su plan de gobierno en la Casa Rosada.

El poder en la Casa de las Tejas comenzó a evaporarse mucho más rápido de lo que Ricardo Quintela y su mesa chica calcularon. A poco más de un año de ingresar en el tramo final de su segundo mandato, el gobierno provincial se quedó sin nafta: las arcas riojanas carecen de recursos para proyectar futuro, los Chachos transitan su último mes de vida en noviembre, cualquier aumento salarial para los estatales quedó congelado en el freezer y el desbande interno solo se contiene por la amenaza de la disciplina partidaria. En ese río revuelto de fin de ciclo, se desató una descarnada pelea por la sucesión en 2027, una carrera apresurada por conseguir refugios vitalicios en la Justicia y un operativo de presión territorial para forzar el adelantamiento de las elecciones a mayo.

El diagnóstico que comparten funcionarios de primera línea y dirigentes del interior es lapidario: el oficialismo no logra generar expectativas y muchos cuadros intentan escapar de la gestión, pero la estructura del Partido Justicialista no los deja sacar los pies del plato. Con la certeza de que el Presupuesto nacional de Javier Milei no enviará un solo peso de fondos extracoparticipables en 2027, el peronismo riojano se asoma a una transición traumática donde cada sector juega su propia partida de supervivencia.

La pelea por la sucesión: Pedrali, Molina y la jugada de Madera

En los pasillos de la Gobernación, la disputa por la candidatura mayor ya fracturó las lealtades internas. La secretaria de Comunicación, Luz Santángelo Carrizo, tiene a su elegida y trabaja a cielo abierto para instalar a la diputada nacional Gabriela Pedrali como la continuadora natural del modelo provincial. El gobernador comparte esa simpatía, aunque mantiene dos fichas sobre el paño: evalúa bendecir a Pedrali o inclinarse por el intendente de la Capital, Armando Molina, su histórico armador político.

Sin embargo, la vicegobernadora Teresita Madera no está dispuesta a ser espectadora. Madera reclama la candidatura para sí y busca convencer a Quintela bajo el mismo mecanismo institucional que utilizó Sergio Casas en 2019, cuando ungió al actual mandatario para garantizar una transición ordenada entre los cuadros de mayor volumen político.

La contienda sumó condimentos de rivalidad personal y familiar: el secretario de Agricultura, Ernesto Pérez, se puso al hombro la campaña subterránea de Teresita Madera impulsado por un motivo que excede lo ideológico: no tolera la figura de Pedrali en una vieja disputa de clanes que divide aguas en el gabinete.

Éxodo a Tribunales: trajes a medida en el TSJ y la Fiscalía General

Mientras la política arde en la superficie, las figuras centrales del gabinete aceleraron las gestiones para asegurarse un retiro dorado en el Poder Judicial, poniéndose a salvo de cualquier resultado electoral adverso en 2027. El ministro de Seguridad y Justicia, Miguel Zárate, ya tiene el traje listo para jurar como nuevo Fiscal General de la provincia: su salida del Ejecutivo es un hecho consumado y le garantizará estabilidad vitalicia en la cúspide del Ministerio Público.

Para el casillero que dejará vacante Zárate en Seguridad ya hay postulantes en fila. A Emilio «Dito» Rodríguez le seduce la idea de asumir el control de las fuerzas de seguridad, aunque en los despachos oficiales también comenzó a sonar con fuerza el nombre de Martín Yoma.

En paralelo, el jefe de Gabinete, Juan Luna Corzo, hace los deberes para que Quintela lo proponga como nuevo juez del Tribunal Superior de Justicia (TSJ). En las últimas semanas, el ministro coordinador afinó su discurso público en una sintonía tan dura con la Casa de las Tejas que llamó la atención dentro del propio peronismo, como así también a los comensales de los asados políticos de la zona de La Quebrada.

Al máximo tribunal también podría sumarse Karina Tello como jueza, mientras que ex integrantes de la justicia como Cecilia Córdoba y Javier Vallejos preparan las valijas para desembarcar en el Palacio de Tribunales como relatores. Si Luna Corzo emigra a la Justicia, el sillón de la Jefatura de Gabinete abrirá otra vacante codiciada: al joven Fabricio Bolognesi no le disgusta la idea de ocuparlo, aunque Luz Santángelo pica en punta para concentrar el manejo político del Ejecutivo.

El tridente de mayo y el plan de gobierno de los Menem

En el interior provincial, la rosca política alumbró una alianza de peso. El senador nacional Fernando Rejal formalizó un entendimiento táctico con el ministro de Vivienda, Ariel Puy Soria, y el flamante titular del PJ chileciteño, Santiago Azulay. El objetivo del tridente es unívoco: presionar a fondo a Quintela para que firme el decreto de adelantamiento electoral y convoque a las urnas en mayo, antes de que el vaciamiento de fondos paralice la provincia.

Frente a esa embestida del oeste, el intendente de Chilecito, Rodrigo Brizuela y Doria, prefiere hacerse el distraído y medir sus propios pasos sin quedar atado a la estrategia de Rejal, una postura cautelosa que replica el ministro de Agua y Energía, Adolfo Scaglioni.

Mientras el peronismo riojano se desgasta en intrigas palaciegas, la oposición mueve sus piezas. En el plano local, la secretaria legislativa Teresita Luna consolidó un partido propio que ella misma preside y comenzó a tejer acuerdos con sectores del radicalismo díscolo para armar una alternativa electoral que dispute la Capital.

A mil kilómetros de distancia, en los despachos de la Casa Rosada, Eduardo «Lule» Menem observa con frialdad el repliegue del oficialismo riojano. Su primo, el presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Martín Menem, apura el diseño de un plan de gobierno integral para la provincia: respaldado por encuestas que lo muestran como el único dirigente sin techo electoral en el territorio, el líder libertario espera que el tiempo y la falta de combustible económico terminen de demoler el último bastión justicialista del norte.


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