Las Estaciones de Servicio advierten una caída de ventas de entre un 30 y un 50 por ciento de su nivel histórico

La Cámara de Estaciones de Servicio de La Rioja realizó un nuevo monitoreo la semana pasada que arrojó como resultado que el 80 por ciento de los establecimientos tienen una oferta de combustibles restringida.

La mayor imposición de cupos por parte de las petroleras a sus operadores sigue siendo el gasoil en todas sus variantes. Tal cual lo comprobado por la encuesta de la dirigencia riojana, “promedia una disminución de las ventas en relación con el nivel histórico de cada Estación de Servicio de entre un 30 y un 50 por ciento”.

El análisis efectuado por la entidad que preside Juan Manuel Brígido dejó en claro que los estacioneros se ven en la necesidad de acudir al fraccionamiento del despacho al público tanto por períodos de tiempo de tres o cuatro horas diarias, como de cantidades, de entre 20 y 100 litros por cliente.

Y al mismo tiempo, se registran establecimientos en los que no hay producto por 24 a 72 horas o incluso más tiempo, lo cual genera inconvenientes y trastornos especialmente en las estaciones de las rutas donde se reabastecen los camiones de carga.

Al respecto, Brígido dijo a surtidores.com.ar que “como consecuencia de esta crisis, el sector de venta minorista de combustibles se encuentra en una situación crítica, ya que en el último año el precio se incrementó un 37 por ciento en promedio mientras que los costos fijos han evolucionado muy por encima de este porcentaje”.

Detalló que entre esos gastos de sostenimiento de la actividad están los sueldos de los empleados con un 56 por ciento interanual, el costo de la energía que ronda el 82 por ciento y los insumos que mantienen su precio en dólares.

El directivo se mostró a favor de unificar reclamos con los demás sectores que dependen del gasoil para subsistir, es decir, muchos sectores de la economía, como el transporte terrestre, industrias, construcción o el agro, que incide directamente en la provisión de mercancías en general.

Llamó a que el Gobierno y las petroleras entiendan además que las bocas de expendio cumplen un rol social con toda la asistencia de emergencia y las actividades comunitarias que hoy se ven perjudicadas en la provisión a servicios públicos, como fuerzas de seguridad, salud y bomberos.

Finalmente Brígido advirtió que “las herramientas para destrabar el abastecimiento no están a nuestro alcance, sino que depende de las políticas energéticas nacionales y de medidas de acción urgente”.