Miguel Calvete, director de INDECOM, explicó que la inflación de noviembre se ubicó en el 2,8%, consolidando el segundo mes consecutivo por debajo del 3%. Sin embargo, advirtió que la percepción en los hogares sigue siendo de altos costos debido a la pérdida de poder adquisitivo.
Inflación en números
El análisis de INDECOM reveló que la inflación de noviembre se mantuvo entre el 2,6% y el 2,9%, con una inflación núcleo cercana al 2,4%. Esto marca una desaceleración respecto a los picos inflacionarios de los primeros meses del año, impulsada por medidas económicas de choque implementadas por el gobierno.
Para diciembre, INDECOM proyecta una inflación del 2,9% al 3%, debido al aumento de la actividad económica por el cobro de aguinaldos, bonos y cláusulas gatillo, además del impacto del consumo durante las fiestas.
Macroeconomía vs. microeconomía
Calvete hizo una distinción clave entre macro y microeconomía:
- Macroeconomía: La desaceleración inflacionaria es el resultado de ajustes fiscales y financieros, como la reducción del déficit fiscal.
- Microeconomía: A nivel cotidiano, los consumidores no perciben una mejora debido a la pérdida del poder adquisitivo. Los precios en supermercados y servicios esenciales siguen impactando negativamente en los hogares, incluso con una inflación moderada.
“La inflación baja es diferente de la desaceleración inflacionaria. Los niveles siguen siendo altos, pero comparados con meses anteriores, muestran cierta moderación,” explicó Calvete.
Costos sociales y recesión
Las medidas de choque del gobierno lograron controlar la inflación más rápido de lo previsto, pero a un costo social significativo. La recesión, acompañada de una caída en el consumo interno, funcionó como moderador de los precios. Sin embargo, esto también amplió la brecha entre ingresos y necesidades básicas, lo que Calvete definió como “el gran desafío pendiente del gobierno.”
Expectativas para 2025
De cara al próximo año, Calvete se mostró moderadamente optimista. Consideró que la recuperación del poder adquisitivo será fundamental para reactivar el mercado interno, que representa dos tercios del PBI nacional.
Anticipó que la clave estará en el acceso al crédito blando, con los bancos asumiendo un rol más activo en el financiamiento de la economía real. “Es necesario que las tasas bajen y que los bancos trabajen como bancos, no solo como agentes financieros del Estado,” señaló.
Conclusión
La inflación de noviembre confirma una desaceleración, pero no resuelve los problemas estructurales del poder adquisitivo ni el impacto en la vida cotidiana de los argentinos. El desafío para el próximo año será lograr un equilibrio entre el control fiscal y la recuperación del ingreso, con medidas que prioricen el crédito y el fortalecimiento del consumo interno.































