Diego Molina Gómez, ex concejal y actual secretario general de la Cámara de Diputados, advierte sobre los efectos negativos de los tributos distorsivos en la economía provincial.
La recaudación tributaria de La Rioja experimentó un notable aumento del 64% en términos reales desde que asumió el actual gobernador, según Diego Molina Gómez, economista y ex concejal de La Libertad Avanza. Sin embargo, a pesar de estos números positivos, el experto advierte sobre la problemática de los tributos distorsivos que afectan el crecimiento económico y la equidad fiscal en la provincia.
Molina Gómez destaca que “más del 80% de la recaudación proviene de ‘ingresos brutos’, un impuesto considerado altamente distorsivo que afecta la competitividad de las empresas”. Este impuesto, que grava las ventas y servicios, crea una carga desproporcionada para los negocios y puede desalentar la inversión y el empleo. Además, el economista señala que el impuesto de sellos, con un aumento del 105%, también representa una carga distorsiva que impacta de manera negativa en la economía local.
A pesar del crecimiento en la recaudación, Molina Gómez también apunta a la caída en la recaudación del impuesto automotor, que podría ser “indicativa del envejecimiento del parque automotor en la región”. Esta tendencia, sumada a la dependencia de impuestos distorsivos, plantea serias preocupaciones sobre la sostenibilidad del sistema fiscal.
Además, se observa que otros impuestos, como el de ingresos brutos, no solo afectan a las empresas, sino que también repercuten en los consumidores, quienes enfrentan precios más altos. En este contexto, el experto concluye que es urgente una revisión integral de la estructura tributaria de La Rioja para fomentar un crecimiento más equilibrado y sostenible, que no dependa de tributos que distorsionan la economía.
































