El laboratorio de cultivo de tejidos de La Rioja, que durante años se enfocó en la investigación y desarrollo de genética de cannabis, ahora se reorienta hacia la fruticultura y la reforestación tras la desregulación del sector a nivel nacional.
En el marco del ciclo Comunicándonos de Agroempresario.com, el ministro de Producción y Ambiente de La Rioja, Ernesto Pérez, destacó el trabajo del laboratorio de cultivo de tejidos de la provincia, que durante más de una década fue pionero en la investigación y desarrollo de genética de cannabis. Sin embargo, tras la desregulación del sector a nivel nacional, el laboratorio ha tenido que reorientar sus esfuerzos hacia otras áreas productivas.
«Este laboratorio, fundado hace más de 10 años, llegó a producir seis millones de plantas por ciclo, con un fuerte enfoque en el cannabis. Durante años, fue un referente en la investigación y desarrollo de genética para este cultivo, pero debido a las decisiones del gobierno nacional, que descontinuó el apoyo a la actividad cannábica, hemos tenido que reorientar su trabajo», explicó el ministro.
Reconversión hacia la fruticultura y la reforestación
El laboratorio, que cuenta con tecnología de punta, ahora está volcado hacia la fruticultura y la reforestación. «Estamos enfocados en mejorar la genética de frutales y en desarrollar especies nativas para reforestar áreas afectadas por incendios. Es una reconversión necesaria que nos permitirá seguir contribuyendo al desarrollo sostenible de la provincia», agregó el ministro.
Esta reorientación incluye la producción de plantines para frutales como cerezas, nogales y otras especies que se adaptan a las condiciones climáticas de La Rioja. Además, el laboratorio está trabajando en la recuperación de especies nativas para combatir la desertificación en zonas afectadas por la tala histórica de bosques.
El potencial desaprovechado del cannabis
A pesar de la reconversión, el ministro reconoció el potencial desaprovechado del cannabis en la provincia. «El cannabis era una oportunidad enorme para La Rioja, no solo por su uso medicinal, sino también por su potencial industrial. Llegamos a tener proyectos avanzados de I+D que podrían haber posicionado a la provincia como líder en este sector. Sin embargo, la falta de apoyo a nivel nacional nos obligó a buscar alternativas», afirmó.
El laboratorio había logrado avances significativos en la mejora genética del cannabis, con variedades adaptadas a las condiciones locales y con altos estándares de calidad. «Estábamos en condiciones de exportar genética y conocimientos, pero la desregulación del sector nos dejó sin un marco claro para continuar», lamentó el ministro.
Nuevos horizontes para el laboratorio
A pesar de este cambio de rumbo, el laboratorio sigue siendo un símbolo de la capacidad innovadora de La Rioja. «Aunque ya no trabajamos con cannabis, el laboratorio sigue siendo una herramienta clave para el desarrollo de nuestra provincia. Ahora estamos enfocados en la fruticultura y la reforestación, áreas que también tienen un enorme potencial», destacó el ministro.
Entre los proyectos actuales se encuentra la producción de plantines de cerezas tempranas, que podrían posicionar a Argentina como proveedor clave para mercados asiáticos. «Hemos sembrado cerezas Lápiz y Santina en 2021, y ya cosechamos las primeras el 15 de octubre del año pasado. Esto nos permitiría llegar a China antes que Chile, aprovechando nuestra ventaja de ser una zona libre de mosca», explicó.
Conclusión
La reconversión del laboratorio de cultivo de tejidos de La Rioja es un ejemplo de adaptabilidad frente a los desafíos globales y las políticas nacionales. Aunque el cannabis ya no es su foco principal, el laboratorio sigue siendo un pilar fundamental para el desarrollo sostenible de la provincia, contribuyendo a la fruticultura, la reforestación y la lucha contra la desertificación.
«Miramos al futuro con optimismo. Aunque tuvimos que dejar atrás el cannabis, estamos seguros de que estas nuevas áreas nos permitirán seguir creciendo y generando oportunidades para todos los riojanos», concluyó el ministro.
Con esta reconversión, La Rioja demuestra que la innovación y la adaptabilidad son clave para enfrentar los desafíos del siglo XXI, siempre con un enfoque en la sostenibilidad y el desarrollo federal.































