La implementación del nuevo sistema de votación y el foco en la gestión, elementos clave en la contienda por las dos bancas de diputados nacionales.
La Rioja se prepara para un nuevo capítulo electoral en 2025, y la Capital, el departamento de mayor peso demográfico, se erige como el epicentro de una contienda que promete ser más ajustada de lo habitual para el oficialismo peronista. La principal novedad radica en el debut de la Boleta Única de Papel (BUP) para la elección de los dos diputados nacionales en juego, un sistema que, según analistas, podría desdibujar ventajas históricas y obligar a una reingeniería de la estrategia política.
Tradicionalmente, el peronismo riojano capitalizó un sólido «arrastre» de votos, beneficiándose de una estructura partidaria consolidada y de la tracción generada por sus principales figuras provinciales. Sin embargo, la BUP cambia las reglas del juego.
A diferencia de la «sábana» electoral, donde el votante recibía una lista completa y el «corte» era una excepción, la boleta única facilita la elección individual de candidatos por categoría. Esto significa que los votantes de Capital podrán discernir más fácilmente sus preferencias para diputados nacionales, incluso si sus simpatías a nivel provincial o presidencial apuntan a otra fuerza. Este escenario abre la puerta a un posible «corte de boleta» masivo, diluyendo la ventaja inercial que el oficialismo podría haber tenido en comicios anteriores.
En este contexto de mayor fragmentación potencial del voto, la gestión se vuelve una herramienta fundamental. Una muestra de ello es la reciente actividad de la ministra de Infraestructura, Marcela del Moral. A través de su cuenta de X (anteriormente Twitter), la funcionaria compartió un mensaje que resuena con la estrategia oficialista: «Junto a Raúl Andalor y Gonzalo Bustos trabajamos en una planificación conjunta para mejorar la infraestructura vial de Capital. Planificación conjunta para mejorar la ciudad».
Este tipo de anuncios no es casual. En un panorama donde el voto ya no es una «línea completa», mostrar obras concretas y una administración activa se convierte en un pilar esencial para la campaña. La mención de Raúl Andalor y Gonzalo Bustos sugiere una articulación de fuerzas dentro del peronismo para abordar las demandas ciudadanas y consolidar un mensaje de cercanía y eficiencia. La mejora de la infraestructura vial, una preocupación constante para los vecinos de Capital, busca generar un impacto positivo directo en la percepción de la gestión.
La oposición, por su parte, observa con atención esta nueva dinámica.
El «efecto boleta única» podría otorgarle una oportunidad histórica para disputar con mayor vehemencia las dos bancas nacionales, que hasta ahora se presentaban como un desafío cuesta arriba. La capacidad de presentar candidatos con peso propio, desvinculados de un arrastre nacional o provincial garantizado, será crucial.
Así, la contienda en La Rioja Capital se perfila como un laboratorio electoral en 2025. La Boleta Única de Papel no solo representa un cambio técnico, sino una verdadera transformación en la forma de hacer política y de buscar el voto. El peronismo, consciente de este nuevo escenario, pone el foco en la gestión y la cercanía, buscando asegurar un triunfo que, esta vez, dependerá más que nunca de la elección individual de cada riojano.







