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¿El fin de una era? La Rioja, entre el «efecto Milei» y el cansancio a la hegemonía peronista

La contundente victoria de Javier Milei en las últimas presidenciales en La Rioja encendió las alarmas en el peronismo. ¿Fue el arrastre del Presidente, la figura de Martín Menem o el cansancio de una sociedad que ve a «los mismos de siempre» beneficiarse del poder? El gobernador Ricardo Quintela, que llegó a amenazar con su renuncia, enfrenta un clima de cansancio que alimenta el ascenso libertario.

La Rioja, bastión histórico del peronismo, se convirtió en un campo de batalla electoral donde los cimientos de una hegemonía de décadas crujen. La contundente victoria de Javier Milei en las últimas elecciones presidenciales en la provincia fue un golpe demoledor para el oficialismo local, que no logra descifrar completamente si el fenómeno responde al arrastre de la figura presidencial, al resurgimiento del apellido Menem de la mano de Martín, o a un profundo cansancio de los riojanos con las mismas caras y las mismas lógicas de poder.

La sorpresa y el desaire fueron tales que el propio gobernador, Ricardo Quintela, llegó a lanzar una audaz (y luego matizada) declaración: «Si gana Milei, renuncio». Una frase que, más allá de su efecto político, reflejó la magnitud del impacto que el libertario generó en una provincia acostumbrada a resultados predecibles y favorables al justicialismo.

El análisis que se impone en La Rioja es que, más allá de la irrupción de una figura disruptiva como la de Milei, los largos años de peronismo y la persistencia de los mismos rostros en los espacios de poder generan un caldo de cultivo propicio para el avance de La Libertad Avanza. La percepción de que son «los mismos de siempre» quienes se benefician de la gestión, con un sistema que favorece a ciertos círculos, caló hondo en una sociedad que empieza a demandar una renovación profunda.

La figura de Martín Menem, sobrino del expresidente Carlos Saúl Menem, fue clave en este escenario. Su ascendencia y el peso de su apellido en la provincia se combinaron con la ola libertaria nacional para crear un fenómeno que el peronismo no supo, o no pudo, contrarrestar.

Hoy, el peronismo riojano enfrenta un doble desafío: por un lado, la necesidad de reinventarse y mostrar una verdadera voluntad de cambio ante un electorado fatigado; por otro, la de encontrar una estrategia efectiva para contener el avance de un espacio político que, de la mano de Milei y los Menem, capitaliza el descontento y amenaza con poner fin a una era política en La Rioja.

La provincia está en un punto de inflexión, y las próximas elecciones serán el termómetro de hasta qué punto el cansancio ciudadano puede reconfigurar el mapa político local.

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