El gobernador de La Rioja encabezó una delegación que incluyó a la vicegobernadora Teresita Madera, la senadora María Florencia López y la diputada nacional Victoria Tolosa Paz para participar de los actos conmemorativos por el 44° aniversario del inicio del Conflicto del Atlántico Sur. El viaje, por invitación del gobernador fueguino Gustavo Melella, se realizó en Aerolíneas Argentinas y tiene una lectura que va mucho más allá del homenaje: el peronismo usa Malvinas para construir unidad, identidad y contraste con un Gobierno nacional al que acusa de entreguismo.
Hay fechas que en la política argentina funcionan como espejos. El 2 de abril es una de ellas. En esa jornada, lo que cada dirigente hace, dónde está, con quién aparece y qué dice define posiciones que ningún comunicado de prensa podría construir con igual eficacia. Y Ricardo Quintela, que lleva meses convirtiendo cada acto institucional en una declaración de identidad política, eligió estar esta vez en el lugar más simbólico del país: Río Grande, Tierra del Fuego, a pocas horas en barco de las islas que la Argentina reclama como propias desde 1833 y que el mundo conoció por la guerra de 1982.
El gobernador de La Rioja viajó acompañado por una delegación que no fue armada al azar. La vicegobernadora Teresita Madera —que ya confirmó sus aspiraciones para suceder a Quintela en 2027— estuvo presente. También la senadora Florencia López, que el ranking de CB Global Data de marzo de 2026 ubicó como la segunda legisladora con mejor imagen positiva del país. Y la diputada nacional Victoria Tolosa Paz, referente de Unión por la Patria a nivel nacional, quien desde sus redes sociales dejó constancia del viaje con una frase que resume la carga simbólica del momento: «Malvinas nos une, nos duele y nos marca un camino: memoria, soberanía y compromiso permanente.»
El viaje se realizó en Aerolíneas Argentinas, la aerolínea de bandera que el Gobierno de Milei intentó privatizar durante 2024 y que el peronismo defendió como causa propia. El detalle no es menor: viajar en Aerolíneas a conmemorar Malvinas es, en el código político del peronismo, una declaración doble de soberanía. La de las islas y la de los cielos.
El anfitrión y el mensaje federal
La invitación partió del gobernador de Tierra del Fuego, Gustavo Melella, quien tiene en la causa Malvinas uno de los ejes centrales de su gestión y de la identidad política de su provincia. Que Melella convocara a Quintela —y que el riojano aceptara y sumara a su delegación figuras de peso nacional— construye una imagen de unidad del peronismo federal que la conducción partidaria no siempre logra articular desde Buenos Aires.
La presencia de Tolosa Paz es el dato que le da proyección nacional al acto. La diputada es uno de los rostros más reconocidos de Unión por la Patria en el Congreso, y su participación en la vigilia junto al gobernador riojano y su vicegobernadora traza una línea directa entre la política local de La Rioja y la agenda nacional del peronismo. No es una foto casual. Es una construcción deliberada de imagen colectiva en una fecha que el peronismo históricamente ha sabido apropiar como propia.
Malvinas como argumento político
Para entender por qué esta vigilia importa más allá del homenaje hay que situar el viaje en el contexto político de los últimos meses. El Gobierno de Milei ha sostenido una política exterior que el peronismo califica de alineamiento incondicional con Estados Unidos y de distancia respecto de las posiciones históricas argentinas en materia de soberanía. En ese marco, la causa Malvinas —que trasciende a los partidos y que la Constitución Nacional incorporó como mandato irrenunciable en su disposición transitoria primera— se convierte en un terreno donde el peronismo puede marcar diferencias sin necesidad de entrar en el debate económico donde el Gobierno libertario todavía conserva cierto apoyo ciudadano.
Quintela, que en los últimos meses ha construido su perfil político sobre la confrontación directa con Milei —desde la batalla por la coparticipación hasta el discurso en el que prometió arrodillarse solo ante su madre y ante Dios—, suma ahora la dimensión soberana a su arsenal retórico. Y lo hace desde Tierra del Fuego, con la geografía como argumento más poderoso que cualquier discurso.
La delegación como señal interna
Pero hay una lectura adicional que la política riojana no puede ignorar. La composición de la delegación que viajó junto a Quintela es, en sí misma, un mensaje hacia adentro del peronismo provincial.
Teresita Madera, que ya confirmó sus ambiciones para 2027, aparece en la foto junto al gobernador en un escenario de máxima carga simbólica. La imagen refuerza la idea de continuidad: Quintela y su vicegobernadora, juntos en Malvinas, construyendo el relato de una gestión que no termina con el mandato actual sino que proyecta hacia el próximo. Florencia López, con su capital de imagen consolidado a nivel nacional, completa un trío que el peronismo riojano exhibe como su carta más fuerte en el tablero de 2027.
La presencia de Tolosa Paz agrega el respaldo nacional que todo candidato provincial necesita para no aparecer como una figura aislada en su distrito. Con ella en la foto, el mensaje es que La Rioja no está sola en su pelea, que hay una red peronista que sostiene el proyecto y que la causa riojana es también una causa nacional.
El 44° aniversario y la memoria que no prescribe
El 2 de abril de 2026 marca 44 años del desembarco argentino en las islas Malvinas, el inicio de un conflicto que duró 74 días y que dejó 649 soldados argentinos muertos, además de heridos, ex combatientes con secuelas permanentes y una herida colectiva que la democracia aprendió a procesar pero no a cerrar.
La vigilia en Tierra del Fuego es uno de los actos de memoria más sentidos del calendario político argentino. A diferencia de otros homenajes que se realizan en Buenos Aires, con la distancia que impone la geografía porteña, la vigilia fueguina se hace desde el lugar más cercano al Atlántico Sur, con el viento patagónico como contexto y con ex combatientes que en muchos casos viven en esa provincia como protagonistas ineludibles.
Que Quintela haya elegido estar ahí, con su vicegobernadora, su senadora y una diputada nacional, en un año en que La Rioja enfrenta la crisis financiera más grave de su historia reciente y en que la política provincial empieza a moverse con lógica electoral, no es solo un acto de memoria. Es también una declaración sobre qué clase de política quiere representar el peronismo que conduce la provincia: la que une en lo que duele, la que no abandona las causas históricas aunque el momento sea difícil, la que encuentra en la identidad colectiva el combustible para seguir cuando los números no acompañan.
Malvinas, como siempre en la política argentina, es mucho más que Malvinas. Y Quintela, que lo sabe, estuvo donde tenía que estar.







