El intendente de la Capital tiene una doble misión: trabajar activamente por la reelección de Gabriela Pedrali y Ricardo Herrera, mientras mantiene el foco en la gestión municipal. En este complejo escenario, buscará incluir a sus propios referentes en la lista de diputados provinciales, consolidando su poder de cara a los desafíos futuros.
En el complejo ajedrez de la política riojana, la figura del intendente de la Capital, Armando Molina, se ha convertido en una pieza clave con una doble misión. Por un lado, tiene el mandato político de sumarse activamente a la campaña del justicialismo para las elecciones legislativas de octubre. Por el otro, tiene la ineludible responsabilidad de no perder de vista la gestión municipal, un desafío mayúsculo en un contexto de crisis y con los ojos de todo el electorado sobre él.
El intendente deberá trabajar intensamente por la reelección de los diputados nacionales Gabriela Pedrali y Ricardo Herrera. Este es un pedido directo del gobernador Ricardo Quintela, quien necesita un triunfo en la capital, el distrito más grande de la provincia, para validar su liderazgo y mantener la influencia del justicialismo en el Congreso. La visibilidad de Molina, su arraigo territorial y su capacidad de movilización serán cruciales para contrarrestar el avance de la oposición.
Pero la participación de Molina en la campaña no será un cheque en blanco. Consciente de la importancia de su figura y de la necesidad de consolidar su propio poder, el intendente buscará incluir a sus referentes en la lista de candidatos a diputados provinciales por la Capital. Este movimiento le permitirá, en caso de una victoria, ganar influencia en la Legislatura provincial y asegurar un espacio de poder propio dentro del entramado justicialista. Es una forma de negociar su capital político en un año electoral donde todos miden sus fuerzas.
La labor de Armando Molina es la de un equilibrista. No puede descuidar la campaña de Pedrali y Herrera, pero tampoco puede dejar de lado las demandas de los vecinos, que esperan soluciones a problemas como la recolección de residuos, el estado de las calles o la iluminación. La gestión municipal es su principal credencial, y una mala performance en ese ámbito podría perjudicar no solo a los candidatos nacionales, sino también a su propio futuro político.
En un año electoral clave, el intendente de la Capital tiene en sus manos el destino de la campaña del oficialismo, mientras se asegura de no perder de vista sus propios objetivos de poder.







