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En medio de la crisis de empleo, La Rioja registra una de las peores caídas del país

Mientras el mercado laboral muestra un freno a nivel nacional, la provincia riojana perdió un 1,8% del empleo privado en junio, ubicándose entre las jurisdicciones más afectadas por la recesión.

El mercado de trabajo en Argentina mostró un comportamiento errático en el mes de junio, con una caída de 12.000 empleos privados que fue parcialmente compensada por un crecimiento en el sector público. Sin embargo, detrás de la estabilidad aparente de las cifras nacionales, la situación del empleo en las provincias presenta contrastes dramáticos. La Rioja se ubicó entre las más afectadas por la crisis, con una de las caídas más abruptas de empleo asalariado privado en el país.


La Rioja, en el extremo de la contracción

El informe del Ministerio de Capital Humano, basado en datos del SIPA, reveló que 18 provincias perdieron empleo privado en junio. Entre ellas, La Rioja sufrió una contracción del 1,8%, una de las más significativas a nivel nacional, solo superada por la de Chubut (-3,5%). Esta cifra pone en evidencia la profunda recesión que atraviesa la economía provincial, afectando directamente a miles de trabajadores.

La caída del empleo privado en La Rioja contrasta con el leve crecimiento de algunas provincias como San Juan y Formosa (+0,4%), y evidencia que la crisis no golpea a todos por igual. Mientras a nivel nacional se destruyeron 12.000 puestos de trabajo formales, el impacto en la provincia riojana fue particularmente duro y contribuye a la caída acumulada en todo el país.


El empleo público y un futuro incierto

A nivel general, el informe destaca que el empleo público creció en 7.000 puestos, lo que compensó en parte la caída del sector privado. Sin embargo, en la comparación interanual, el empleo público muestra un retroceso de 18.000 trabajadores en el país.

La dinámica del mercado laboral riojano, con una fuerte dependencia del empleo público y una contracción aguda del sector privado, genera incertidumbre sobre el futuro. La pérdida de puestos de trabajo en el ámbito formal puede derivar en un aumento del monotributo, la informalidad y la precariedad, una tendencia que el Gobierno nacional observa con preocupación a medida que los datos de la recesión comienzan a reflejarse con mayor fuerza en la economía real.

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