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Efecto de las tasas altas: tras el Galicia, el Supervielle pierde $ 50.000 millones y se agrava la sequía de crédito para las pymes de La Rioja

La entidad financiera reportó un rojo millonario en el tercer trimestre y responsabilizó a la política monetaria contractiva previa a las elecciones. El salto en la morosidad y la falta de liquidez golpean la cadena de pagos en el interior, complicando el financiamiento del capital de trabajo en las economías regionales


La temporada de balances bancarios confirma el diagnóstico de un tercer trimestre para el olvido en el sistema financiero, con esquirlas que impactan de lleno en la economía real del interior. Tras el rojo reportado por el Grupo Galicia, ahora el Banco Supervielle admitió pérdidas por $ 50.274 millones entre julio y septiembre. El dato no es solo una cifra contable en la City porteña: representa la parálisis del crédito que hoy asfixia a las pymes y al comercio de provincias como La Rioja.

La entidad presidida por Patricio Supervielle apuntó directamente a la «política monetaria contractiva» implementada por el Gobierno antes de las elecciones de medio término para contener el dólar. Las «tasas de interés insosteniblemente altas» y la suba de encajes secaron la plaza de pesos, dejando a los bancos sin margen para prestar y a las empresas regionales sin oxígeno financiero.

El impacto en la cadena de pagos riojana

Para el entramado productivo de La Rioja, este balance bancario es la radiografía de la recesión. La «falta de liquidez» que denuncia el banco se traduce, en la práctica, en la imposibilidad para una finca olivícola o una fábrica textil del Parque Industrial de acceder a crédito para capital de trabajo a tasas razonables.

El informe del Supervielle detalla un deterioro en la calidad de la cartera de préstamos, un fenómeno que se replica en la provincia. El ratio de cartera irregular saltó del 0,8% el año pasado al 3,9% en este trimestre. «Este incremento es consistente con una mayor mora en préstamos a individuos», señala el banco.

En La Rioja, donde los salarios públicos han perdido carrera contra la inflación, este aumento de la morosidad refleja el agotamiento de la capacidad de pago de las familias, que comienzan a financiar consumos básicos con tarjeta y luego dejan de pagar ante el costo financiero impagable.

Optimismo financiero vs. realidad provincial

A pesar del «rojo» contable, el mensaje de la entidad hacia el futuro inmediato contrasta con la visión del gobernador riojano Ricardo Quintela. Mientras el mandatario provincial habla de un horizonte sombrío por el ajuste, el banco asegura que las condiciones negativas «fueron temporarias» y comenzaron a revertirse tras la victoria del oficialismo en las legislativas.

«Vemos con optimismo la evolución del contexto. Los resultados de las elecciones han abierto un nuevo y prometedor capítulo», afirmó Patricio Supervielle, destacando la baja de tasas y la recuperación de los bonos.

Este «renovado optimismo» del sector financiero, que apuesta a que las reformas de Javier Milei reactiven la demanda de crédito, choca por ahora con la realidad de la calle en el norte del país, donde la reactivación aún no llega y la deuda —tanto de las empresas como de las familias— sigue siendo una mochila pesada heredada de la crisis de tasas del tercer trimestre.

Un sistema en tensión

El caso Supervielle no es aislado. Se suma al Grupo Galicia, que reportó pérdidas por $ 77.710 millones. La excepción a la regla fue el BBVA, que logró mantener números positivos ($ 38.071 millones), aunque con una caída del 70,9% en su rentabilidad.

El sistema bancario parece haber tocado piso antes de las elecciones. Ahora, la incógnita para La Rioja es si la prometida «normalización» de la liquidez llegará a tiempo para financiar la cosecha y sostener el empleo pyme, o si el ajuste monetario dejará cicatrices permanentes en el tejido empresarial local.

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