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Asfixia financiera en La Rioja: los envíos discrecionales cayeron un 99% y la provincia quedó última en el reparto de fondos

Un informe privado revela que la administración de Ricardo Quintela recibió apenas 324 millones de pesos en diciembre, excluyéndola del reparto de ATN que benefició a otros gobernadores; el derrumbe acumulado frente a 2023 roza el 95%.


El cierre de 2025 confirmó la estrategia de «billetera seca» que la Casa Rosada aplica con rigurosidad quirúrgica sobre las provincias opositoras. Los números de diciembre exponen la fragilidad financiera de La Rioja, que sufrió un recorte draconiano en las transferencias no automáticas: los envíos cayeron un 37,2% real respecto al mismo mes del año anterior y se desplomaron un 98,8% si se compara con el final de la gestión de 2023.

Según el último informe de la consultora Politikon Chaco, la provincia gobernada por Ricardo Quintela quedó relegada a una posición testimonial en el mapa de recursos federales. Mientras la Nación distribuyó en diciembre un total de $291.354 millones entre las 24 jurisdicciones, a las arcas riojanas ingresaron solamente $324 millones.

Esta cifra ubica al distrito en el extremo inferior del ranking nacional. El reporte es contundente al señalar que «las provincias de La Rioja y San Luis quedaron en el fondo de la tabla, siendo los únicos dos casos donde los envíos recibidos no alcanzaron los mil millones de pesos».

El detalle del ajuste

La radiografía de los fondos que llegaron a La Rioja muestra la ausencia total de asistencia financiera pura, como los Aportes del Tesoro Nacional (ATN), que sí fluyeron hacia otras provincias «dialoguistas» como Tucumán o Entre Ríos. Los magros $324 millones de diciembre se explicaron por goteos específicos: $217 millones para el Fondo Nacional para la Educación Técnico Profesional, $67 millones para jornada extendida y apenas $13 millones para inversiones en infraestructura turística.

En términos per cápita, la discriminación de recursos se vuelve más gráfica: cada riojano recibió en diciembre el equivalente a $804 en transferencias discrecionales, una cifra irrisoria frente a los $45.832 por habitante que recibió Chaco o los $20.325 de la Ciudad de Buenos Aires.

Un 2025 para el olvido

El balance anual ofrece una perspectiva aún más sombría para la administración provincial. Si bien el acumulado de 2025 muestra un rebote estadístico del 161,3% contra 2024 —producto de una base de comparación excepcionalmente baja—, la realidad política y económica surge al contrastar con 2023: la caída real es del 95,0%.

Durante todo el año 2025, La Rioja captó transferencias no automáticas por un total de $15.036 millones, destinadas principalmente a obras municipales y comedores escolares. Este monto representa apenas el 0,6% de la torta federal repartida por el gobierno de Javier Milei.

Ganadores y perdedores del modelo

El informe de Politikon destaca que, a nivel nacional, los envíos de diciembre mostraron una leve variación positiva del 0,2% interanual, pero esto no se tradujo en un alivio homogéneo. La Ciudad de Buenos Aires (CABA) lideró la captación de fondos con el 21,5% del total, impulsada por el cumplimiento de la medida cautelar de la Corte Suprema.

Por otro lado, la «motosierra» selectiva se evidenció en el reparto de los $76.000 millones de ATN distribuidos en el último mes del año. Mientras gobernadores aliados lograron oxigenar sus cuentas —Tucumán recibió $35.000 millones en todo el año por este concepto—, La Rioja quedó excluida de esta ventanilla discrecional en el cierre del ejercicio.

El escenario financiero para 2026, bajo esta lógica de premios y castigos, anticipa una profundización de la dependencia de la coparticipación automática y un desafío mayúsculo para la sustentabilidad de las cuentas públicas riojanas.

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