Un informe privado revela la asfixia de la administración local. Mientras Santa Fe y Buenos Aires emitieron bonos millonarios en diciembre, La Rioja enfrentó vencimientos con caja propia y cerró el 2025 sin acceso a nuevo financiamiento voluntario. Los números que alarman al poder político.
El cierre de 2025 dejó una foto inquietante para la administración de La Rioja. Mientras los grandes jugadores de la política nacional como la provincia de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba mueven fichas en el tablero internacional y captan dólares frescos, el gobierno riojano quedó relegado a un papel testimonial en el mercado financiero. Un informe de la consultora Politikon Chaco expuso la realidad: la provincia enfrenta sus deudas en soledad y sin capacidad de emisión, en un contexto donde el crédito fluye solo para los distritos con cuentas ordenadas o mayor peso político.
Los datos de diciembre son contundentes y desnudan la fragilidad financiera local. La Rioja tuvo que afrontar vencimientos por $151 millones en el último mes del año. Si bien la cifra parece irrisoria comparada con los gigantes del país, el dato político subyace en la nula actividad de emisión: la provincia no colocó ni un solo peso ni dólar en títulos públicos durante todo el período, confirmando su aislamiento de los mercados voluntarios de deuda.
Diciembre rojo: pagar sin refinanciar
El último mes de 2025 fue una prueba de fuego para las tesorerías provinciales, con vencimientos que alcanzaron un total nacional de $1.020.838 millones, lo que representó un salto del 62,4% respecto al mes previo. En ese escenario de alta presión, La Rioja se ubicó en el fondo de la tabla de pagos, muy lejos de la provincia de Buenos Aires, que concentró el 45,5% del total de las obligaciones, o de Córdoba, que desembolsó más de $251.000 millones.
Sin embargo, el alivio de tener vencimientos bajos en diciembre ($151 millones) contrasta con la falta de maniobra. Mientras Axel Kicillof en Buenos Aires y Martín Llaryora en Córdoba administraron vencimientos masivos mediante refinanciaciones y nuevas estrategias, La Rioja se limitó a cumplir con lo justo. El informe detalla que la razón detrás de que tantos distritos —20 en total, incluida La Rioja— tuvieran que pasar por caja responde al «vencimiento de renta de Bono de Conversión», aquel instrumento emitido entre 2016 y 2017 para reordenar las deudas históricas con la ANSES. Una herencia que sigue goteando sobre las cuentas públicas.

Un año de soledad financiera
Al ampliar la lupa al acumulado de todo el 2025, la situación de La Rioja expone su marginalidad en el mapa económico. La provincia finalizó el año con vencimientos totales de títulos públicos por $16.749 millones. Para ponerlo en perspectiva política: esta cifra es ínfima al lado de los $865.425 millones que pagó Chaco o los $529.926 millones de Córdoba.
Pero el dato que genera mayor preocupación en los despachos oficiales no es lo que se pagó, sino lo que no se consiguió. El informe de Politikon destaca que hubo un boom de emisiones en diciembre, liderado por el «golpe de mercado» de Santa Fe, que colocó un Bono Internacional por USD 800 millones. Córdoba y CABA también jugaron fuerte en el mercado internacional durante el año.
Frente a esta lluvia de financiamiento para otros, La Rioja brilla por su ausencia. La tabla de emisiones de 2025 muestra a Buenos Aires llevándose el 50% del financiamiento total y a Santa Fe el 13%. Incluso provincias con economías más chicas o comparables, como Chubut o Río Negro, lograron emitir Letras del Tesoro para financiarse. La Rioja, en cambio, figura con cero emisiones en el reporte de diciembre y sin participación en el mercado de capitales durante el año.

El peso de la deuda y el futuro
La estructura de la deuda provincial argentina muestra una tendencia clara hacia la dolarización y el corto plazo que La Rioja mira desde afuera. Del total de vencimientos operados en el país durante el año, el 35% fue en moneda extranjera. Además, la presión no cede: el mercado exige cada vez más, con una expansión de las emisiones del 150,8% real anual a nivel nacional.
Para el gobierno riojano, la lectura política es dura. Sin acceso al crédito que hoy disfrutan Santa Fe o Córdoba para obras y gestión, la provincia depende exclusivamente de la coparticipación y la recaudación propia, asfixiando cualquier intento de autonomía financiera. Mientras el resto de los gobernadores cortan cintas financiadas con bonos internacionales, en La Rioja la gestión se reduce a administrar la escasez y cubrir los Bono de Conversión que dejó el pasado.































