Aunque la provincia logró cerrar el tercer trimestre con números positivos, los datos revelan un deterioro en la calidad del gasto. Mientras la recaudación apenas repuntó un 3,6% real, las erogaciones se dispararon por encima del 12%, reduciendo drásticamente el margen de maniobra fiscal respecto al año anterior.
La administración de La Rioja enfrenta un desafío creciente en la gestión de sus recursos. Si bien la provincia logró sostener el superávit financiero durante el tercer trimestre de 2025, la dinámica de sus cuentas públicas muestra una tendencia preocupante: los gastos están corriendo mucho más rápido que los ingresos.
Según el último informe de situación fiscal consolidada, que abarca a 19 jurisdicciones subnacionales, La Rioja registró un crecimiento de sus Ingresos Totales del 3,6% en términos reales respecto al mismo período del año anterior. Sin embargo, esta leve recuperación de la caja se vio opacada por una aceleración notable del Gasto Total, que saltó un 12,2% real interanual.
Esta disparidad —donde las salidas de dinero crecen a más del triple de velocidad que las entradas— ha comenzado a erosionar el «colchón» fiscal con el que contaba el distrito.
Números finos y márgenes que se estrechan
En términos absolutos, la provincia reportó ingresos por $988.338 millones y gastos totales por $968.944 millones. El resultado de esta ecuación dejó un Resultado Financiero positivo de $19.394 millones.
Aunque el saldo final es favorable (superávit), la comparación con el 2024 enciende las alertas. Los gráficos de evolución muestran que el resultado financiero, medido como porcentaje de los ingresos totales, se redujo significativamente en 2025 (barra azul oscura) en comparación con el holgado margen que exhibía en el mismo trimestre de 2024 (barra azul clara).
El escenario primario
El Resultado Primario —indicador clave que mide la diferencia entre ingresos y gastos antes del pago de intereses de deuda— arrojó un saldo a favor de $26.484 millones. Al igual que con el resultado financiero, este indicador sufrió una merma visible en su peso relativo sobre los ingresos en comparación con el año anterior.
Una tendencia regional dispar
El comportamiento del gasto en La Rioja (12,2%) la ubica en el lote de provincias con mayor expansión del gasto real, aunque por debajo de casos extremos como Formosa (+31,5%) o Neuquén (+28,0%). En contraste, distritos vecinos como Catamarca mostraron una conducta mucho más austera, con un aumento del gasto de apenas el 3,5%, lo que les permite mantener sus cuentas con mayor holgura ante eventuales vaivenes económicos.
La situación riojana expone el delicado equilibrio que deberá mantener la gestión local para evitar que, de mantenerse esta velocidad de ejecución presupuestaria, el superávit termine por consumirse en los próximos trimestres.































