La provincia recibió $111.315 millones en el primer mes de 2026, una cifra que quedó por debajo del aumento de precios interanual estimado en un 33%. El dato contrasta con el «rebote» que se había registrado en enero de 2025, cuando los envíos automáticos le ganaron a la inflación.
El inicio de 2026 trajo una señal de alerta para las finanzas de La Rioja. Según los datos oficiales de la Dirección Nacional de Asuntos Provinciales, la provincia recibió en enero $111.315 millones en concepto de Coparticipación Federal y leyes especiales. Si bien el monto nominal representa un incremento del 21,8% respecto al mismo mes del año anterior, la cifra implica una caída en términos reales al contrastarla con la inflación.
El análisis de los últimos tres eneros revela una montaña rusa en los recursos provinciales. Mientras que en 2025 se logró una recuperación del poder de compra de los fondos enviados por Nación, el arranque de este año muestra un nuevo deterioro en la capacidad financiera del Estado provincial.

La comparación interanual: 2026 vs. 2025
En enero de 2025, La Rioja había recibido $91.358,8 millones. Al comparar esa cifra con los $111.315 millones ingresados en enero de 2026, se observa una suba nominal de casi 22 puntos porcentuales.
Sin embargo, las proyecciones privadas y del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) estiman una inflación interanual (enero a enero) en torno al 33,4%, impulsada por un acumulado del 31,5% en 2025 y un inicio de año con precios recalentados.

Esta brecha entre el aumento de los recursos (21,8%) y la inflación (33,4%) se traduce en una pérdida real de recursos del 8,7%. En la práctica, esto significa que la provincia cuenta con menos poder de fuego para afrontar gastos corrientes y salarios que hace un año.
El espejo retrovisor: el salto de 2024 a 2025
La dinámica actual contrasta con lo ocurrido en el período anterior. En enero de 2024, en pleno ajuste inicial de la gestión nacional, La Rioja había percibido $44.599,6 millones.
Un año después, en enero de 2025, los envíos saltaron a $91.358 millones, registrando un aumento nominal del 104,8%. En ese momento, con una inflación interanual que rondaba el 84,6% (tras el impacto de la devaluación de diciembre 2023 y la posterior desaceleración), la provincia experimentó una mejora real del 10,9% en sus ingresos automáticos.

Ese «veranito» financiero de principios de 2025 parece haber quedado atrás. El escenario de 2026 plantea el desafío de administrar un presupuesto con recursos que corren de atrás a los precios, obligando a la administración local a afinar el lápiz en la ejecución del gasto.































