El ex diputado nacional busca posicionarse de cara al 2027 con una propuesta audaz: exige que Nación reconozca la deuda de 100.000 millones de pesos con La Rioja, pero con un mecanismo que saltee a la Casa de las Tejas. Pide que el pago llegue directo al bolsillo de los estatales bajo control de la Casa Rosada para evitar la discrecionalidad oficialista. Felipe Álvarez volvió al ruedo político con una estrategia que busca quebrar el monopolio del debate riojano, hoy repartido entre la resistencia de Ricardo Quintela y el oficialismo libertario de los Menem. A través de lo que denomina «la vía del medio», el ex legislador nacional intenta captar al electorado desencantado con ambas estructuras de cara a la sucesión de 2027. La reaparición de Álvarez sacudió el tablero al plantear una postura que incomoda a los dos bandos. Por un lado, contradice la línea de Martín Menem, quien sostiene que el Gobierno Nacional no mantiene deudas pendientes con la provincia. Por el otro, ataca la gestión financiera del «Gitano» al proponer un sistema de pago «bypass» que impida el ingreso de fondos frescos a las arcas provinciales. El plan de los 100.000 millones directos al bolsillo La propuesta central de Álvarez apunta a los fondos extracoparticipables —recursos que compensan el punto de coparticipación cedido en 1988— que la gestión de Javier Milei mantiene congelados. Mientras la provincia judicializó el reclamo ante la Corte Suprema por montos que superan los 1.300 millones de dólares, Álvarez ofrece una salida política inmediata: Reconocimiento de deuda: Exige que la Nación admita el compromiso por 100.000 millones de pesos. Pago sin intermediarios: Solicita un mecanismo técnico para transferir esos recursos directamente a las cuentas de los empleados públicos como un aumento salarial de emergencia. Crítica a la transparencia: Fundamenta su pedido en el carácter «prebendario» que asigna a la administración de Quintela, asegurando que los fondos suelen licuarse en la estructura política sin aliviar el bolsillo de la gente. El tablero del 2027 y la interna del PJ La jugada de Álvarez busca capitalizar el malestar de los estatales riojanos, quienes perciben los salarios más bajos del país: un promedio de 350 dólares para la planta permanente y apenas 150 dólares para los 30.000 precarizados. Al proponer que Nación pague sin pasar por el filtro provincial, Álvarez intenta demostrar que existe una alternativa opositora que no claudica en la defensa de los recursos locales. Esta irrupción ocurre en un momento de extrema fragilidad para Quintela. El gobernador enfrenta dificultades para ordenar su propia interna familiar y la resistencia de amigos que no quieren abandonar sus cargos en el gabinete. La aparición de una «tercera vía» agita a los dirigentes históricos del peronismo que, ante la falta de conducción clara, ven en figuras externas una posibilidad de supervivencia política. Álvarez apuesta a que la crisis económica nacional y provincial sea el motor de una nueva mayoría. Su desafío será convencer a la Casa Rosada de implementar un esquema de pago directo que, aunque políticamente atractivo para debilitar a un gobernador opositor, presenta complejos desafíos legales en el sistema federal argentino. Compartir Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X Imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir Relacionado Navegación de entradas Quintela ante el laberinto del gabinete: entre la presión familiar y la amenaza de una ruptura histórica Quintela recorta el poder de Luna Corzo y le entrega la «cocina» del gabinete a Ricardo Herrera