Los ingresos provinciales de enero mostraron una fuerte dependencia de Ingresos Brutos, que representó el 83% del total; Sellos y Automotor completaron el podio de los tributos con mayor aporte.
La Dirección General de Ingresos Provinciales (DGIP) de La Rioja difundió los resultados fiscales correspondientes al primer mes del año. De acuerdo con el reporte oficial del Ministerio de Hacienda y Finanzas Públicas, la recaudación total de enero de 2026 alcanzó los $14.321.042.804,21, una cifra que marca el pulso de la actividad económica local en el comienzo del ejercicio.
El desglose de los datos ratifica la centralidad del impuesto a los Ingresos Brutos, el principal termómetro del consumo y la facturación comercial en la provincia. Este tributo aportó $11.905.857.847,17, consolidándose como la base estructural del esquema de ingresos propios del distrito.
En un escalón inferior, pero con un peso relevante en la composición del excedente fiscal, se ubicó el impuesto de Sellos, que sumó $1.771.698.745,07. Por su parte, los tributos patrimoniales mostraron desempeños disparos: el impuesto Automotor registró ingresos por $465.708.644,35, mientras que el Inmobiliario cerró el mes con una recaudación de $177.777.567,62.

El detalle de los números
La estructura de la recaudación riojana durante enero se dividió de la siguiente manera:
- Ingresos Brutos: $11.905,8 millones.
- Sellos: $1.771,7 millones.
- Automotor: $465,7 millones.
- Inmobiliario: $177,7 millones.
Fuentes oficiales del área económica destacaron la importancia de estos niveles de cumplimiento fiscal para sostener el gasto público provincial. «Los números de enero reflejan el sostenimiento de la actividad comercial a pesar del contexto macroeconómico», señalaron desde la cartera de Hacienda. Asimismo, subrayaron que la cifra final de $14.321 millones representa un punto de partida «estratégico» para las metas presupuestarias fijadas por la administración provincial para este año.
Desde la DGIP recordaron a los contribuyentes que la oficina virtual mantiene vigentes los canales de pago digitales para facilitar el cumplimiento de las obligaciones tributarias, un factor que —según estiman en el Gobierno— ha contribuido a la agilización de la percepción de los recursos.































