Febrero cerró dejando a La Rioja frente a un abismo financiero y una escalada política sin precedentes. Mientras el gobernador Ricardo Quintela intensifica su guerra mediática contra el presidente Javier Milei, los números de la provincia dibujan un escenario de asfixia. La reafirmación del default, el desplome de los fondos nacionales y el enigma de los dólares del Parque Eólico Arauco configuran una tormenta perfecta que amenaza con llevarse puesto el equilibrio institucional.
El Bono Verde y el fantasma de los 450 millones de dólares
A finales de febrero, el gobierno provincial reafirmó su condición de default al no hacer frente a los compromisos del «Bono Verde», emitido originalmente para financiar el Parque Eólico Arauco. Lejos de solucionarse, el problema se patea para adelante y se agranda: los análisis económicos más serios ya estiman que la deuda riojana trepará a los 450 millones de dólares para finales de 2026.
En medio de este descalabro financiero, Quintela puso sobre la mesa la intención de vender el parque eólico. Pero la jugada tiene un agujero negro que nadie en el oficialismo logra (o quiere) explicar. Una parte del parque ya pertenece a Pampa Energía, empresa que desembolsó la friolera de 171 millones de dólares. La pregunta que resuena en cada rincón de la provincia es simple y directa: ¿Dónde está y en qué se usó esa plata? Hasta el momento, el silencio oficial es ensordecedor.
Dependencia extrema y la guillotina de la coparticipación
A la crisis de deuda se le suma un ahogo de caja inmediato. En febrero, los recursos por coparticipación cayeron un 8% para La Rioja. Este no es un dato menor para una provincia que depende en un 95% de estos fondos para subsistir.
La motosierra de la Casa Rosada cortó de cuajo los recursos extracoparticipables que históricamente oxigenaban las cuentas riojanas. Hoy, esa plata ya no está. Quintela optó por declararle una guerra discursiva y mediática a Milei, una estrategia que puede sumarle puntos en su anhelada carrera por liderar el peronismo nacional, pero que en la gestión diaria no paga las cuentas ni destraba el envío de fondos frescos.
El peso del Estado: 90 mil sueldos para 80 mil trabajadores
¿Cómo se sostiene la provincia con menos ingresos y sin crédito internacional? El gobierno asegura que mes a mes destina 90.000 millones de pesos para pagar 90.000 sueldos a un universo de 80.000 trabajadores públicos. Mantener esta gigantesca estructura estatal sin la asistencia extra de Nación y con una coparticipación en picada parece un ejercicio de magia contable cada vez más insostenible.
La narrativa de la resistencia provincial choca de frente con la matemática. La Rioja está atrapada entre un frente judicial abierto, deudas en dólares que se acumulan, ingresos nacionales que se achican y un gasto público rígido monumental. La pregunta de fondo ya no es si el modelo aguantará, sino hasta cuándo.






























