La Secretaría de la Mujer registró 180 intervenciones en apenas veinte días de agosto y cerca de 650 situaciones durante el primer semestre. Un nuevo protocolo busca acelerar las medidas de protección, evitar la revictimización y coordinar la actuación de policías, médicos, docentes y funcionarios.
La violencia de género muestra en La Rioja una dimensión persistente y cada vez más visible. Entre el 1 y el 20 de agosto, la Secretaría de la Mujer intervino en 180 situaciones, mientras que durante el primer semestre del año recibió cerca de 650 casos. Los registros incluyen denuncias judiciales, pedidos de asistencia psicológica, derivaciones de organismos provinciales y municipales, ingresos al hogar de protección y consultas espontáneas.
“Nos está alertando una situación”, reconoció la secretaria de la Mujer, Karen Navarro. Según explicó, el organismo recibe entre 20 y 50 oficios judiciales por día. También señaló que julio y agosto tuvieron el mayor número de ingresos al dispositivo de protección integral de los últimos tres años.
El desafío de responder a tiempo
Los datos exponen una presión creciente sobre el sistema de asistencia. Pero no permiten afirmar, por sí solos, que haya aumentado la violencia en la misma proporción: también pueden reflejar una mayor capacidad de detección, más denuncias o mejoras en los registros. El desafío consiste en transformar cada aviso en una respuesta rápida y coordinada.
En ese contexto comenzó a aplicarse el Protocolo Provincial de Intervención ante Situaciones de Violencia por Razones de Género, establecido por la Ley 10.800. La herramienta fija responsabilidades para las áreas de seguridad, justicia, salud y protección social. Incorpora además un formulario único para reunir datos de la víctima, del presunto agresor, del nivel de riesgo y de las medidas solicitadas.
El objetivo central es que una mujer no tenga que repetir su historia ante cada organismo. La información puede remitirse digitalmente a la Justicia para disponer medidas urgentes, incluso fuera del horario habitual, cuando exista peligro para la vida o la integridad de la víctima.
Antecedentes que muestran la dimensión del problema
Datos oficiales de la Justicia provincial indican que entre 2015 y el primer semestre de 2024 fueron asistidas 6.488 personas en situación de violencia de género en La Rioja, con un incremento del 50% en los casos clasificados como de alto riesgo.
En todo el país, la Corte Suprema registró durante 2024 un total de 228 víctimas directas de femicidio: una cada 39 horas. En casi la mitad de los casos existían hechos previos de violencia.
El testimonio de una sobreviviente
La dimensión humana de estas estadísticas aparece en el testimonio de Marisol Castro, sobreviviente de un intento de femicidio ocurrido el 7 de enero de 2023 en Chamical. Cristian Mario Ochoa la atacó con diez puñaladas cuando ella regresó, acompañada por amigas y un fletero, al departamento que habían compartido para retirar sus pertenencias. La mujer logró escapar y fue trasladada primero al Hospital Luis Agote y luego al Hospital Enrique Vera Barros, donde le salvaron la vida.
Castro contó que permaneció consciente durante todo el ataque. Según su relato, la agresión comenzó cuando quedó de espaldas y Ochoa cerró la vivienda después de sacar a quienes la acompañaban. La víctima aseguró que el hombre le repetía que iba a matarla. Pudo liberarse cuando la hoja del cuchillo se quebró, salió de la casa y pidió a sus amigas y al fletero que no la dejaran morir.
El ataque le perforó un pulmón y le produjo lesiones en el riñón derecho y en las cuerdas vocales. Esta última secuela será permanente y todavía deberá someterse a nuevas cirugías. Por el hecho, Ochoa fue condenado a 15 años de prisión.
Marisol también describió la revictimización que padeció durante los tres años que demandó el proceso. Dijo que recibió mensajes que la culpaban por lo ocurrido, justificaban al agresor e incluso sostenían que merecía haber muerto. Frente a esos ataques, destacó el acompañamiento de quienes la ayudaron a sostener la denuncia y señaló que su hija fue la principal razón para salir de la relación violenta y pedir ayuda.
Navarro subrayó que ninguna formalidad puede convertirse en una barrera. La denuncia puede presentarse por escrito, incluso a mano alzada, y debe activar la intervención estatal. También puede realizarse en una comisaría, ante el Ministerio Público Fiscal o mediante una llamada al 911 si existe una emergencia.
El protocolo representa un avance, pero su eficacia dependerá de los recursos disponibles, la capacitación del personal y el cumplimiento efectivo en toda la provincia. Detrás de cada expediente hay una mujer cuya seguridad no admite demoras.
Imagen: presentación del Protocolo Provincial de Intervención ante Situaciones de Violencia por Razones de Género. Crédito: Tribunal Superior de Justicia de La Rioja.







