La Rioja, el modelo político a no seguir

¿A quién no le gustaría un país más federal? Pero debe ser impulsado por quienes lo practican. En el caso de La Rioja eso no sucede. El gobernador Ricardo Quintela tiene una doble vara a la hora de hablarlo, especialmente en Buenos Aires.

Hoy levanta las banderas de ir contra la Corte y por los recursos de la Capital Federal, aunque en su provincia eso está en las antípodas.

En relación al federalismo, un intendente riojano, de los cuales 17 sobre 18 son peronistas, debe pedir autorización a la Casa de Gobierno para comprar hasta una lapicera. Así de literal porque los recursos son manejados por el mandamás riojano. Es más, los sueldos municipales también los paga la Provincia.

El caso de la Justicia es otro mal relato. Quintela nombró a su sobrina, como así también a su ex ministra, como jueza del Tribunal Superior de Justicia (la Corte riojana). Se trata de Karina Becerra, ex secretaria de Justicia, hija de la hermana del mandatario riojano (Teresita Quintela, ex senadora peronista, quien votó en contra de la Resolución 125 de Cristina). También fue designada la ex ministra de Gobierno, Gabriela Asis. Ambas sin carrera judicial.

Hasta el manejo de los fondos públicos se dice una cosa y se hace otra. De arranque, los organismos de contralor no funcionan (los maneja el propio peronismo). La Rioja tiene garantizados $47 mil millones en un artículo del presupuesto nacional bajo el argumento que es compensatorio del punto de coparticipación federal que perdió.

Pero esa montaña de dinero llevó que el Gobierno tenga una empresa aérea propia, autos de carrera, equipos de basquetbol, empresas estatales que le compiten a los privados (la última idea es un supermercado) y hasta Casa de La Rioja en Córdoba, Buenos Aires y China respectivamente. Nadie pregunta porque 32 de 36 legisladores son oficialistas. Tampoco hay que dejar de lado la reforma constitucional express que se impulsa y la venta silenciosa del Parque Eólico.

La Rioja es la provincia donde en todo está la mano del Estado. Construye hoteles y se los da a los privados. Hasta conformó la brigada COE, que fueron 5.000 jóvenes para asistir en la pandemia. Hoy son trabajadores precarizados (en negro) que aspiran como otros 25 mil a pasar a planta del Estado. La última fue que algunos levantaron la cosecha de aceituna. Se estima que se pagan además 70 mil salarios de empleados públicos de planta (no es oficial porque no se práctica el acceso a la información pública).

Todos los pueblos de la provincia por decisión gubernamental están pintados de rojo. Es para identificar la gestión de Quintela. Sucedió en la plaza frente a la universidad, conocida como Parque de las Juventudes. Toques chavistas en cada uno de los puntos estratégicos riojanos, pero hablan de pobreza para veranear a las playas más top y las declaraciones juradas cantan propiedades en Punta del Este.

Más allá de todo eso, que es gravísimo a la vista de todos, el gobernador tiene designada a toda su familia en el Estado (Ejecutivo, Legislativo y Judicial). Ya se dijo de su sobrina jueza, pero también aparece uno de sus hijos que maneja la empresa estatal de energía, su otro sobrino está en el banco estatal, su yerno en el Ministerio de Desarrollo y el esposo de la jueza sobrina en Agricultura.

Además de su hija en las empresas estatales (ex SAPEM), sus otros hijos en organismos estatales y la madre de uno de sus hijos es diputada nacional. Es más larga la lista porque es una familia numerosa.

En La Rioja se instaló una pregunta ¿A dónde está la plata? Porque el problema no es el federalismo ni la Corte es que los millones que envía la Nación (ya que la provincia no produce nada) no llega a la gente. Los sueldos promedio estatales son de $69.500 (del 1 al 5 se cobra una parte y del 15 al 20 de cada mes la otra, ésta última se llama Quincenita).

No hay que olvidarse que el Gobierno también es dueño del mal llamado videocable (ya bajó de la grilla al Multiplataforma Fénix y amagó con La Nación+ por sus críticas a la gestión).

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