La semana pasada en Argentina estuvo marcada por el lanzamiento de «La Carlos Menem» en un ambiente con aires de los años noventa. Mientras, la interna del peronismo se intensifica entre Cristina Kirchner y Ricardo Quintela, con enfrentamientos que llegaron a la Justicia. Todo esto en medio de una visita de políticos argentinos a Estados Unidos de cara a las elecciones.
En un ambiente que evocó la década del noventa, figuras políticas y mediáticas se reunieron en Buenos Aires para el lanzamiento de «La Carlos Menem», una agrupación inspirada en el expresidente que busca fortalecer el espacio de La Libertad Avanza. El evento, realizado en el Hotel Presidente, contó con la presencia de familiares y excolaboradores del exmandatario, destacándose la participación de Zulemita Menem y Fidel Kohan, nieto del exsecretario general Alberto Kohan. Entre los invitados, también figuraron personalidades como Alfa de Gran Hermano y la exfuncionaria Leila Gianni, sumando un toque mediático al encuentro.
La atmósfera noventosa se extendió a la Casa Rosada y la Quinta de Olivos, donde nombres como Jorge Yoma y Carlos Ruckauf fueron avistados. Algunos mencionaron un «déjà vu» al ver cómo estos apellidos volvían a los círculos de poder, coincidiendo con los conflictos internos del peronismo. La disputa entre Cristina Kirchner y Ricardo Quintela, que terminó en la Justicia, apunta a ser una polarización que dominará la escena política argentina y opacará a otras voces que intenten intervenir.
A nivel internacional, las miradas locales también se dirigen hacia Estados Unidos, donde figuras del PRO como Cristian Ritondo y Laura Rodríguez Machado viajaron para seguir de cerca las elecciones. En tono burlón, Martín Menem, referente de «La Carlos Menem», ironizó sobre la relevancia de estas visitas: «Al gobierno de Estados Unidos le importa mucho lo que piensa Ritondo sobre las elecciones en ese país», en referencia a la histórica pica entre ambos.
Con una mezcla de nostalgia, conflictos políticos y la influencia del contexto internacional, la política argentina sigue atrapada entre el pasado y el presente, mientras los dirigentes parecen dispuestos a revivir viejas rivalidades y alianzas en un año lleno de tensiones y expectativa.

































