El ministro de Transporte y Comunicaciones riojano se refirió a la multitudinaria movilización del «día después», criticó duramente las políticas del Gobierno nacional y vaticinó un camino de reorganización y unidad para el peronismo y el «campo popular».
La Rioja no fue ajena a la masiva expresión de descontento que sacudió al país. Al día siguiente de la contundente movilización nacional, que encontró eco en la Capital Federal y se replicó en La Rioja y en cada provincia argentina, Ismael Bordagaray, Ministro de Transporte y Comunicaciones de la provincia, brindó su lectura política sobre lo sucedido. Para el funcionario, la marcha fue una «gran convocatoria en todos los ámbitos», con una movilización en Buenos Aires «impresionante» que no se veía «hace mucho».
«Me parece que la sociedad salió en defensa de una democracia, salió en defensa de los derechos que este gobierno nos está quitando«, sentenció Bordagaray, en una crítica directa a la administración del presidente Javier Milei. El ministro riojano enfatizó la «sensación de cansancio enorme en la sociedad que se da cuenta que a fin de mes no se llega», en un país donde «el trabajador sigue perdiendo poder adquisitivo porque las cosas siguen subiendo». En su visión, la «ficción en la que vive el presidente Milei» está «destruyendo al país, destruir a la clase trabajadora, destruir a los jubilados, destruir la educación, la salud».
Bordagaray celebró la reacción popular al considerar que «la sociedad hizo lo que no pudo hacer la dirigencia: unirse«. Para el funcionario, «la calle una vez más ha marcado el camino de la dirigencia: es en unidad o no es de ninguna otra forma». Además, cuestionó el accionar del Gobierno nacional en la gestión de la protesta: «Creo que hay un problema para el gobierno porque la forma que tenía de reprimir no pudo aplicar, ahora se le cayó todo el protocolo de represión». Apuntó contra la ministra Patricia Bullrich y los «medios concentrados» por intentar generar una «sensación de orden ficticio que en realidad no es orden, es represión».
El ministro también lamentó lo que consideró el «tristísimo papel de los medios de comunicación nacionales», mencionando explícitamente a Clarín y La Nación, por «tratando de minimizar una expresión multitudinaria colectiva, tratando de invisibilizar el reclamo popular y justificando lo injustificable». Sin embargo, se mostró confiado en que «todo se paga, todo se cae, toda mentira se derrumba y de a poco este castillo que han hecho en el aire se les va cayendo y quién lo va a terminar de dinamitar es la sociedad».
De cara al futuro político y electoral, Bordagaray anticipó un «proceso gradual de organización en donde el peronismo y todo el campo popular se va a unificar en una propuesta verdaderamente seria». Insistió en que «con unidad no hay otra manera» y que «la gente ha reclamado unidad». Concluyó su análisis con una fuerte defensa del Estado y la institucionalidad: «No tenemos un poder judicial que está agachado, entregado a los medios concentrados de comunicación y a los poderes económicos de la Argentina que están destruyendo la institucionalidad». En este sentido, reafirmó el compromiso de defender «una sociedad organizada, una sociedad solidaria y un pensamiento colectivo».

































