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La Rioja, el fin de un modelo: la provincia «atada con alambre» que se ahoga en su propia crisis

Una historia de dependencia que se remonta a Menem y Kirchner, una gestión que privilegia la lealtad sobre la idoneidad y una economía que hoy se sostiene con migajas. Con un Estado en default y una obra social al borde del colapso, el justicialismo enfrenta un dilema electoral: conservar su poder apelando al miedo de la «motosierra» o ser víctima de un hartazgo que ya se volvió irreversible.


I. El «Hecho Consumado»: El fin de un modelo asistencialista

La Rioja no es solo una provincia, es la radiografía de un modelo agotado. Desde la vuelta de la democracia en 1983, el justicialismo construyó su poder sobre una premisa innegociable: la dependencia del Estado nacional. El dato es demoledor: el 95% de su presupuesto proviene de la coparticipación federal, un salvavidas que hoy se ha convertido en una soga al cuello. Los gobiernos de Menem, Kirchner y Fernández, cada uno con sus matices, contribuyeron a consolidar esta estructura, que privilegió el subsidio y el empleo público sobre el desarrollo económico real. Lo que antes fue la base de la gobernabilidad, hoy es el talón de Aquiles de un Estado que se derrumba por su propio peso.

II. Un Estado ‘Atado con Alambre’: La crisis de gestión y sus tragedias

La ineficiencia es el segundo gran síntoma de esta crisis. Cientos de cargos públicos, desde funcionarios hasta directores, son ocupados por personas que carecen de la capacitación necesaria, priorizando el compromiso político sobre la idoneidad. Esta precarización de la gestión tiene consecuencias dramáticas. La desesperada búsqueda de José Nicolás Portugal, el senderista desaparecido en el Cerro de la Cruz, trajo a la memoria colectiva otras tragedias que expusieron las costuras de un sistema «atado con alambre». Los accidentes que costaron la vida del piloto del avión hidrante Rolando Rasmussen y el choque de helicópteros en Villa Castelli en 2015, donde murieron los deportistas franceses, no fueron meros hechos aislados, sino la prueba de un Estado que reacciona a los problemas después de que ocurren, en lugar de prevenirlos. En palabras del escritor riojano Ricardo Mercado Luna, la provincia parece condenada a los «hechos consumados».

III. La Bomba de Tiempo: APOS, SAPEMs y los números rojos

La salud financiera de la provincia es un desastre no declarado. Lo que antes era una bonanza de fondos nacionales, hoy se ha transformado en un agujero negro que se traga los escasos recursos. Las casi 50 SAPEM creadas por el justicialismo, presentadas como un motor de desarrollo, son en realidad una sangría deficitaria. La provincia está en default por el bono verde del Parque Eólico Arauco, que nunca generó las divisas necesarias.

La obra social APOS es el termómetro más preciso de esta crisis. Los pagos, que ahora se controlan desde la Casa de Gobierno por el jefe de gabinete, Juan Luna Corzo —el «señor del no» para la dirigencia del PJ—, se atrasan, lo que deteriora la calidad del servicio y provoca la furia de los empleados estatales. Luna Corzo se ha convertido en el pararrayos político de una dirigencia que no quiere aceptar que la fiesta de los fondos discrecionales se terminó y que el ajuste es una realidad inevitable.

IV. El Dilema Electoral: Entre las ‘migajas’ y la ‘motosierra’

Las elecciones legislativas de octubre son el referéndum de este modelo. El justicialismo, en un intento por conservar su base electoral, lanzó un aumento salarial del 4,5% al básico más $80.000 a cobrar un mes antes de los comicios. Este gesto, a todas luces insuficiente en un país con alta inflación, es la última ficha que juega el oficialismo para mantener la lealtad de los empleados públicos, su principal sostén electoral desde 1983.

Frente a esta estrategia, se levanta la figura de Javier Milei, cuya imagen se desplomó en la provincia. Sin embargo, el gobierno espera que el miedo a la «motosierra» del presidente, que amenaza con destruir el único sustento laboral de miles de riojanos, sea más fuerte que el descontento por las «migajas» salariales y el deterioro de los servicios públicos.

V. El Desafío de la Gobernabilidad: ¿Una tercera vía o la consolidación de la polarización?

El futuro político de La Rioja se debate entre la continuidad y el cambio. La contienda se polarizó entre el justicialismo de Quintela y La Libertad Avanza de Martín Menem, una jugada arriesgada del oficialismo que, en un traspié en octubre, podría allanarle el camino a su principal rival para la gobernación de 2027.

En medio de esta grieta, la esperanza de un sector se deposita en una «tercera vía», una alianza de peronistas disidentes, la UCR y el PRO que busca un espacio de moderación. El éxito de este proyecto, sin embargo, es incierto y depende de su capacidad para superar las diferencias internas y ofrecer una alternativa real a un electorado que, por primera vez en mucho tiempo, parece dudar de su histórico destino político.

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