Tras el traspié en Diputados, el oficialismo renuncia a reintroducir los artículos polémicos para evitar que el proyecto regrese a la Cámara Baja. Mientras Martín Menem mantiene a su tropa en «guardia pasiva», la provincia aguarda la sanción definitiva que fijará las reglas de juego financiero para un año electoral.
El Gobierno nacional ha recalculado su hoja de ruta con un pragmatismo obligado por las matemáticas legislativas y la urgencia financiera. La orden que baja desde la Casa Rosada al Congreso es clara: hay que sancionar el Presupuesto 2026 antes de fin de año, tal como vino de Diputados, sin tocar una coma. Para La Rioja, esta decisión tiene una doble lectura: por un lado, ratifica la derrota del oficialismo en su intento de recortar fondos específicos vía ley; por el otro, le otorga al gobernador Ricardo Quintela la certeza jurídica —aunque austera— de los recursos con los que contará para enfrentar un año clave.
La sesión está convocada para el próximo viernes 26. La estrategia de Patricia Bullrich en el Senado es blindar la media sanción y evitar reintroducir el polémico Capítulo XI, aquel que proponía derogar las leyes de financiamiento universitario y servicios de discapacidad. Cualquier modificación obligaría a devolver el proyecto a la Cámara de Diputados, un escenario que Martín Menem quiere evitar a toda costa para no exponerse a una nueva derrota política en su propio territorio.
El alivio de Martín Menem y la «guardia pasiva»
Para el presidente de la Cámara Baja, el plan de «sanción exprés» en el Senado es un salvavidas. Tras el daño que se autoinfligió el oficialismo la semana pasada al perder el capítulo clave por una mala lectura de los votos aliados, Menem prefiere cerrar el año legislativo sin volver a abrir el recinto.
Sin embargo, en el despacho del riojano no se fían del todo. Menem ordenó a los suyos que estén preparados para «volar de urgencia» a la ciudad de Buenos Aires en la última semana del año si el Senado falla en el blindaje y devuelve el proyecto con cambios. Un retorno a Diputados entre el 29 y el 30 de diciembre sería una pesadilla logística y política que podría dejar al Gobierno sin ley y obligado a reconducir el presupuesto actual por tercera vez consecutiva.
«Santiago Caputo decía que estaban los votos con los aliados para avanzar. Les dijimos que era un error, que íbamos a chocar. Y chocamos», se lamentan hoy en los pasillos del Congreso, reconociendo la impericia que ahora obliga a este repliegue táctico.
La Rioja y la «regla de oro»
La decisión de no insistir con la derogación de los fondos universitarios y de discapacidad es un triunfo tácito para la oposición riojana y para instituciones como la UNLaR, que veían amenazado su funcionamiento. Sin embargo, el ministro de Economía, Luis Caputo, ya avisó que la motosierra encontrará otros caminos.
“Nosotros tenemos una regla de oro, que es el superávit fiscal; nos tendremos que acomodar para no caer en déficit, eso se va a arreglar pero no va a ser mediante este presupuesto, sino mediante otros instrumentos”, advirtió Bullrich, anticipando que el ajuste se realizará vía administrativa.
Para la administración de Quintela, esto significa que la batalla por los fondos no termina con la ley, sino que se traslada a la discrecionalidad de la ejecución diaria. Aun así, los gobernadores coinciden en que «su prioridad es que se sancione el presupuesto 2026 porque necesitan tener una garantía de los recursos». Prefieren una ley de ajuste a la arbitrariedad total de un presupuesto reconducido.
La señal a los mercados
La urgencia del Gobierno no es solo política, sino financiera. Se necesitan señales de gobernabilidad ante el vencimiento de U$S 4.200 millones de deuda el próximo 9 de enero. El presupuesto autoriza un endeudamiento de casi $289 billones, herramienta clave para el «roll over» de pasivos.
Con la reforma laboral pateada para febrero —Bullrich debió renunciar a su objetivo de sacarla este año—, todas las fichas están puestas en el viernes. Si el Senado cumple y «blinda» el proyecto, Martín Menem podrá respirar aliviado y La Rioja cerrará el año con la certeza de que, aunque los fondos serán escasos, al menos estarán escritos en una ley y no dependerán exclusivamente del humor matutino de Balcarce 50.












































