El jefe comunal de La Plata, Julio Alak, fue la voz más potente en la reunión del Consejo Federal de Intendentes en Paraná. Citó al Papa Francisco, reivindicó el artículo 123 de la Constitución como escudo contra el ajuste nacional y advirtió que los municipios manejan apenas el 3% de la recaudación total del país. «Un cambio de modelo es indispensable», sentenció.
Julio Alak tiene 68 años, fue intendente de La Plata por primera vez a los 33 y lleva más de tres décadas contando monedas en la administración municipal. El martes habló en Paraná, ante el Consejo Federal de Intendentes (COFEIN), y lo que dijo no fue un discurso de ocasión. Fue una declaración de guerra al modelo de distribución fiscal del gobierno de Javier Milei, envuelta en citas al Papa Francisco y respaldada por el artículo 123 de la Constitución Nacional.
«La coparticipación se cae como un piano. Y la gente aún no lo sabe. Pero nosotros que estamos contando las monedas todos los días, lo estamos olfateando», dijo el constitucionalista platense ante sus pares. La metáfora del piano que cae no es casual en boca de un abogado que ayudó a redactar el artículo constitucional que hoy usa como trinchera para defender las tasas municipales frente al ajuste nacional.
El olor a oveja y la política municipal
Alak recurrió al Papa Francisco —fallecido recientemente— para construir su argumento político central. Bergoglio quería curas que «olieran a oveja», pastores mezclados con su rebaño. El intendente de La Plata se apropió de la imagen para describir el rol de los jefes comunales en el mapa político argentino: «Los que tenemos olor a oveja somos los intendentes, porque estamos mezclados entre las ovejas».
La derivación política fue directa: los intendentes no se oponen al gobierno nacional por razones ideológicas sino porque están cerca de la gente y ven lo que los números macroeconómicos no muestran. «No queremos que le vaya mal a un gobierno de la Nación Argentina. Pero estamos olfateando que la cosa se está poniendo muy mal para nuestro pueblo», afirmó. La distinción es políticamente importante: presentarse como críticos por responsabilidad, no por oposición, es el argumento que el peronismo municipal viene construyendo para 2025 y 2027.
El 3% que gobierna más cerca
El dato que Alak puso sobre la mesa fue demoledor en su simplicidad. En la Argentina, el 78% de la recaudación total va al gobierno federal. Las provincias reciben el 19%. Y los 2.200 municipios del país se reparten el 3% restante. «Somos un país federal por definición constitucional pero unitario en lo fiscal», sentenció.
Con ese 3%, los municipios son, según Alak, «el actor de la democracia más controlado»: el vecino los conoce, los para en la calle, les exige resultados inmediatos. Para ilustrar el punto, citó a su par riojano Armando Molina, intendente de la capital de La Rioja, como ejemplo de esa exposición permanente que tienen los jefes comunales frente a sus comunidades.
La solución que propuso Alak no es nueva pero cobra renovada vigencia en el contexto de ajuste fiscal: distribuir los recursos en tercios iguales entre Nación, provincias y municipios. Citó un trabajo elaborado por Ricardo López Murphy para la Federación Argentina de Municipios que avala ese esquema. «El Gobierno Federal se apodera de nuestros impuestos y lo gasta como quiere. Y no nos quieren devolver a las provincias. No podemos permitir eso», dijo.
El artículo 123 como escudo
Alak es uno de los pocos intendentes del país que puede reclamar autoría sobre el andamiaje constitucional que hoy protege a los municipios. En 1994, siendo ya jefe comunal de La Plata, viajó a Santa Fe junto a otros intendentes para presionar a los constituyentes —entre ellos Carlos Menem, Elisa Carrió y Raúl Alfonsín— para que incluyeran en la nueva Constitución el reconocimiento explícito de la autonomía municipal en lo institucional, político, administrativo y financiero. Lo lograron. Ese es el artículo 123.
Tres décadas después, ese artículo es el principal argumento legal que los municipios esgrimen frente a los intentos del gobierno nacional de limitar o eliminar las tasas municipales. «Es un instrumento formidable para cuando algunos señores que pasan por la Casa Rosada quieren sacarle a los municipios las tasas municipales», dijo Alak, con la ironía de quien sabe que la pelea no es nueva.
Reconoció que hay jueces federales que fallan en contra de los municipios «para ver si pueden ascender», pero aseguró que esos fallos son rápidamente revertidos por las cámaras federales. El andamiaje constitucional, por ahora, resiste.
Un movimiento que busca peso político
La reunión de Paraná mostró al COFEIN en un momento de construcción. Junto a Alak estuvo Ariel Sujarchuk, intendente de Escobar y figura emergente del espacio, quien presentó el libro «Mañana es Hoy» sobre inteligencia artificial en la gestión municipal. Dos bonaerenses de peso en un agrupamiento federal que despunta ambiciones políticas propias pero que, según los propios participantes, todavía le faltan los nombres más pesados del conurbano.
Alak recordó que el municipalismo argentino organizado nació en 1992 en Santiago del Estero, cuando doce intendentes de distintos partidos —radicales, socialistas, del Movimiento Popular Neuquino, peronistas— se reunieron por primera vez con la inspiración del modelo de la Federación Española de Municipios. De ahí surgió la Federación Argentina de Municipios y la ley 24.708, que Alak definió como «un fierro potentísimo».
Tres décadas después, el espacio vuelve a activarse en un contexto donde la caída real de la coparticipación —confirmada por los últimos datos del IARAF, que muestran una contracción del 6,4% en el primer trimestre de 2026— pone a los municipios en el centro de una tormenta que los encuentra con las cajas flacas y la gente en la puerta.
«Un cambio de modelo es indispensable», dijo Alak al cierre de su intervención. La frase resume el estado de ánimo de un espacio político que todavía no tiene candidato ni programa unificado, pero que ya tiene diagnóstico. Y que sabe, por experiencia propia, que los pianos que caen hacen mucho ruido cuando llegan al piso.
Intendentes peronistas le declaran la guerra al modelo fiscal de Milei: «La coparticipación se cae como un piano y la gente aún no lo sabe»
































