El presidente de la Cámara de Diputados fue categórico en sus negociaciones con el secretario general de la Gobernación Ricardo Herrera: la Nación quiere saber a dónde va el dinero de la coparticipación federal que mes a mes ingresa a las arcas riojanas. También reclamó transparencia, apertura al capitalismo, libre empresa y boleta única como condiciones para profundizar la asistencia financiera a la provincia.
El presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Martín Menem, lanzó una acusación de enorme gravedad sobre el gobierno de su propio distrito: La Rioja recibe entre 70 y 80 millones de dólares por mes en concepto de coparticipación federal y el destino de esos fondos es, según sus palabras, «muy, muy oscuro». La declaración, formulada en el marco de las negociaciones con el secretario general de la Gobernación, Ricardo Herrera, instala formalmente en la agenda política nacional una pregunta que en La Rioja circula desde hace meses sin respuesta oficial: ¿a dónde va el dinero que el Estado nacional transfiere mensualmente a la provincia?
«Una provincia que está recibiendo casi 70, 80 millones de dólares por mes en concepto de coparticipación federal y el destino de los fondos es muy, muy oscuro. Entonces queremos transparencia a la hora de administrar el dinero público en la provincia», afirmó Menem, en declaraciones que trascienden el plano de la negociación financiera para convertirse en una denuncia política de alto impacto sobre la gestión del gobernador Ricardo Quintela.
La magnitud de lo que Menem denuncia
El número que el presidente de la Cámara puso sobre la mesa no es menor. Entre 70 y 80 millones de dólares mensuales en coparticipación federal implican entre 840 y 960 millones de dólares anuales que el Estado nacional transfiere a La Rioja. Esa cifra, convertida a pesos al tipo de cambio actual, representa una masa de recursos de enorme magnitud para una provincia de 884.607 habitantes que al mismo tiempo está en default sobre sus bonos en dólares, litiga con bonistas en tribunales de Nueva York, tiene proveedores impagos y obra pública paralizada, y acaba de solicitar al gobierno nacional un anticipo de coparticipación publicado este lunes en el Boletín Oficial mediante el Decreto 219/2026.
La acusación de Menem de que el destino de esos fondos es «muy oscuro» se suma a una cadena de interrogantes que la política riojana no ha podido responder: los 72 millones de dólares que el ex ministro de Hacienda Ricardo Guerra afirma haber dejado en una cuenta especial cuando fue despedido por el gobernador Sergio Casas el 5 de junio de 2018, los 171 millones de dólares que Pampa Energía pagó por el Parque Eólico Arauco II en diciembre de 2022, y los 300 millones de dólares del bono verde cuyo destino tampoco fue explicado con documentación pública accesible.
Las condiciones de la Nación: transparencia, capitalismo y boleta única
El diálogo entre Menem y Herrera no se limita a la denuncia sobre el destino de los fondos. El presidente de la Cámara fue explícito sobre lo que el gobierno nacional reclama como condición para profundizar la asistencia financiera a la provincia: «Nación le ha pedido a la provincia transparencia, que liberen a la provincia del sistema en el cual la tienen sometida, que se abran al capitalismo, que promuevan la libre empresa, que vamos por boleta única y demás».
Un pliego de condiciones que combina exigencias fiscales con reformas estructurales de fondo. La mención a «liberar a la provincia del sistema en el cual la tienen sometida» es una definición política que el gobierno de Quintela difícilmente puede aceptar sin costo interno, ya que implica reconocer que el modelo de gestión peronista riojano es en sí mismo un problema y no solo una víctima del ajuste nacional. La boleta única, por su parte, es una reforma electoral que el secretario general Herrera ya rechazó como condición para recibir fondos, aunque reconoció que podría discutirse «puertas adentro» de la provincia.
El decreto como herramienta de alivio financiero
Menem también explicó el mecanismo del Decreto 219/2026 desde la perspectiva nacional, presentándolo como una herramienta de alivio para las provincias más comprometidas financieramente: «Es un decreto en el cual hay 12 provincias que están incluidas dentro del plan de asistencia financiera y les sirve a las provincias generalmente para lo que están endeudadas, para bajar la tasa, para mejorar la tasa de interés que tengan prevista. O sea, es como un adelanto a cuenta con tasas mucho más accesibles de las que tenían en el momento de haber contraído la deuda».
La descripción del presidente de la Cámara presenta el anticipo de coparticipación como un beneficio para la provincia, una visión que contrasta con la del secretario Herrera, quien en declaraciones anteriores subrayó que el mecanismo «no es un reconocimiento del reclamo histórico» de La Rioja y que «nos están prestando plata que es nuestra y la tenemos que devolver».
Herrera: lo institucional por encima de lo político
El secretario general de la Gobernación, por su parte, valoró el diálogo con Menem como un avance en la normalización de la relación institucional entre ambos niveles de gobierno: «Hemos podido hablar con el presidente de la Cámara de Diputados, hemos podido poner por sobre todas las cosas las cuestiones institucionales por encima de las cuestiones políticas y nada, iniciar ese camino de decir cómo podemos hacer que las provincias y la nación tengan una cuestión institucional por sobre la cuestión política partidaria».
Herrera también apeló a los ciudadanos riojanos como el argumento central que justifica el diálogo: «Hay 400.000 personas en el medio que nos miran de un lado y del otro. No puede ser que en el medio la política lo trabe, al contrario, la política debería descomprimirlo».
Lo que Menem dijo y Quintela no puede ignorar
Las declaraciones del presidente de la Cámara —riojano, hijo del ex presidente Carlos Menem, figura central del espacio político que disputa el poder en La Rioja desde el otro lado del mostrador— tienen un peso que trasciende la negociación financiera. Menem está diciendo públicamente que la provincia que él mismo representa en términos de origen político y territorial maneja con opacidad los recursos que recibe del Estado nacional. Es una acusación que viene de adentro, no de la oposición genérica.
Y esa acusación se conecta directamente con la pregunta que nadie en el gobierno de Quintela ha respondido todavía con documentación concreta: si La Rioja recibe entre 70 y 80 millones de dólares por mes en coparticipación, si recibió 171 millones de la venta del Arauco II, si el ex ministro Guerra dejó 72 millones en una cuenta especial en 2018, ¿por qué la provincia está en default, con proveedores impagos, con obra pública paralizada y pidiendo anticipos de coparticipación al mismo gobierno al que critica políticamente?
La respuesta a esa pregunta es exactamente lo que Martín Menem llama transparencia. Y es exactamente lo que, hasta ahora, el gobierno de Ricardo Quintela no ha dado.
Más información
Ricardo Herrera, secretario general de la Gobernación
Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados








































