En una entrevista, la hija del expresidente rompe el silencio para humanizar el legado de su padre y sellar el pacto con el gobierno de Javier Milei. La historia del busto de Menem, un gesto de agradecimiento que une a dos proyectos políticos.
El regreso de Zulemita Menem a un reportaje público no es una simple anécdota, sino un movimiento político de alta precisión. A través de una entrevista, la hija del expresidente no solo revela detalles de la intimidad familiar, sino que también utiliza la plataforma para defender y reposicionar el legado de su padre, Carlos Menem. El reportaje, lejos de ser un mero recuerdo, se convierte en un puente que une la política de los años noventa con la del actual gobierno libertario. Al inicio del reportaje, Zulemita marca la cancha al pedir: «Primero, te voy a pedir que no me hables complicado. Hablame normal».
La jugada política más relevante de Zulemita se produce al revelar un gesto del presidente Javier Milei. Ella cuenta que escribió una carta al mandatario sobre el busto de su padre y que «enseguida me respondieron el día que se iba a poner el busto de papá». En un claro mensaje que sella el pacto político entre los Menem y los libertarios, ella concluye: «No tengo más que palabras de agradecimiento». Este gesto, en apariencia protocolar, tiene un gran peso simbólico: une a dos proyectos que, en su momento, prometieron un quiebre radical con el orden establecido. La hija de Menem también cuenta que «el busto lo mandó a hacer Alberto Fernández», pero que «la figura entendió que la eligió la Doctora Cristina», un sutil dardo político que se alinea con las críticas del actual oficialismo.
Pero la estrategia no se detiene allí. Zulemita utiliza la entrevista para humanizar la figura de su padre con relatos sobre su encarcelamiento en la dictadura y su papel como padre. Ella cuenta, por ejemplo, que «llegábamos con mi hermano, chiquitos, en el ’76, 6 años, y nos palpaban para ver si llevábamos algo, y mi papá detrás de los barrotes viendo cómo nos palpaban a nosotros que se le caían las lágrimas». De igual forma, al hablar de la religión musulmana de la familia y de su padre, dice que él era «mujeriego, él siempre decía: ‘en la variedad está el gusto'». Al hablar sobre su propia vida, cuenta que le «encanta que haya pasado esto», en referencia a la entrevista, y que corría autos de rally «a escondidas» porque su padre era presidente.
La entrevista se convierte así en un acto político que demuestra la vigencia del menemismo y su alianza con el gobierno actual.









































