La Justicia Federal falló a favor de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) por una deuda millonaria. Ante la falta de defensa de la empresa estatal, el juez Daniel Herrera Piedrabuena ordenó seguir adelante con el remate hasta cubrir el capital e intereses.
En una resolución dictada en febrero de 2026, el Juzgado Federal de La Rioja decidió mandar a llevar adelante la ejecución contra la firma La Rioja Vitícola S.A.P.E.M.. La medida responde a una demanda promovida por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) —ex A.F.I.P.— por un monto que asciende a los $4.973.021,06 en concepto de capital.
El origen del conflicto
El proceso, caratulado como «ARCA c/ LA RIOJA VITICOLA S.A.P.E.M. /EJECUCION FISCAL» , se inició con el objetivo de cobrar la mencionada suma mediante el procedimiento de ejecución fiscal. Según consta en el expediente N° 28297/2025 , el juzgado había ordenado previamente intimar de pago a la parte demandada.

Sin defensa ni domicilio
Uno de los puntos determinantes para la sentencia fue la inacción de la empresa riojana. El documento judicial detalla que el ejecutado:
- No opuso excepciones legítimas para frenar el cobro.
- No constituyó domicilio dentro del término legal.
Ante este escenario, y bajo el amparo de la Ley 11.683 , el magistrado consideró que correspondía dictar la sentencia de remate.
La resolución del Juez Herrera Piedrabuena
El juez federal Daniel Herrera Piedrabuena resolvió:
- Ejecución total: Continuar con el proceso hasta que se realice el pago íntegro de los casi 5 millones de pesos, sumando además los intereses legales correspondientes.
- Costas a cargo de la SAPEM: La demandada deberá hacerse cargo de los gastos del proceso judicial.
- Honorarios: Se establecieron las pautas para estimar los honorarios del letrado interviniente según la normativa vigente.
Finalmente, el tribunal dio por constituido el domicilio de la demandada en los estrados del Juzgado ante su falta de presentación. La sentencia fue protocolizada por el secretario Luis Fabián Allende Derobertis.
El fallo












































