El ex diputado provincial Carlos Machicote y la ex intendenta de Chilecito Silvia Gaitán serían incorporados al gabinete provincial para cubrir los cargos vacantes de Fabián De la Fuente y Miguel Galeano, quienes pasarían a conducir la campaña territorial de Gabriela Pedrali como candidata a gobernadora en el interior riojano. El movimiento ocurre mientras el globo de la candidatura presidencial de Ricardo Quintela pierde aire rápidamente ante el alto nivel de desconocimiento que registra a nivel nacional.
El gobierno de Ricardo Quintela prepara una reestructuración de su gabinete que tiene una doble lectura: hacia adentro, es una reorganización administrativa; hacia afuera, es el primer movimiento orgánico de la maquinaria electoral que el peronismo riojano está montando para 2027 con Gabriela Pedrali como candidata a gobernadora. Los nombres que circularían para sumarse a la estructura del Ejecutivo provincial son el ex diputado provincial Carlos Machicote y la ex intendenta de Chilecito Silvia Gaitán, quienes cubrirían los cargos que quedarían vacantes tras la salida de Fabián De la Fuente y Miguel Galeano, los dos funcionarios que serían los encargados de conducir la campaña territorial de Pedrali en el interior provincial.
El esquema tiene una lógica precisa. De la Fuente y Galeano conocen la provincia, tienen llegada a los municipios del interior y saben moverse en el territorio riojano con la eficacia que una campaña provincial exige. Liberarlos del gabinete para dedicarlos de tiempo completo a la construcción electoral de Pedrali es una señal de que Quintela no está improvisando: está ejecutando un plan con recursos humanos concretos y roles definidos. Machicote y Gaitán, en tanto, aportarían al gabinete la experiencia legislativa y ejecutiva municipal respectivamente, cubriendo las funciones administrativas que De la Fuente y Galeano dejarían vacantes.
Gaitán: el interior que Pedrali necesita conquistar
La incorporación de Silvia Gaitán al gabinete no es un dato menor. La ex intendenta de Chilecito conoce desde adentro la dinámica política del segundo municipio de la provincia, el mismo territorio donde el senador Fernando Rejal y el intendente Rodrigo Brizuela y Doria disputan protagonismo para 2027. Que Quintela sume a Gaitán al Ejecutivo puede leerse también como un movimiento de equilibrio en el mapa chileciteño: una figura que no pertenece al círculo de ninguno de los dos candidatos locales pero que tiene peso propio en el departamento.
Para la campaña de Pedrali en el interior, el perfil de Gaitán es valioso: conoce los tiempos políticos del oeste riojano, tiene vínculos con la dirigencia territorial y sabe qué demandas moviliza a los votantes de los departamentos alejados de la capital. Exactamente el tipo de conocimiento que una candidata con inserción nacional como Pedrali necesita para no llegar al interior como una figura desconocida.
Machicote: experiencia legislativa para el armado político
El ex diputado provincial Carlos Machicote aportaría al gabinete una perspectiva legislativa y de articulación institucional que el Ejecutivo necesita en un momento en que la relación con la Legislatura provincial es clave para avanzar en los temas pendientes de la agenda de Quintela. Su conocimiento del funcionamiento interno del peronismo riojano y sus vínculos con distintos sectores del espacio gobernante lo convierten en un operador útil tanto para la gestión cotidiana como para el armado político de mediano plazo.
El globo presidencial que se desinfla
Todo este movimiento interno ocurre mientras la candidatura presidencial de Quintela —que el gobernador viene sugiriendo con frases como «el mejor compañero hoy es Axel y lo quiero acompañar» sin cerrar del todo la puerta a aspiraciones propias— pierde sustento ante un dato que los números nacionales confirman con crueldad: el alto nivel de desconocimiento que Quintela registra fuera de La Rioja.
En las encuestas nacionales de imagen de gobernadores, Quintela aparece en el puesto 21 de 24 mandatarios con apenas el 46,2% de imagen positiva en su propia provincia, donde es más conocido que en cualquier otro punto del país. Si en La Rioja —donde lleva años en el poder— no logra superar el 50% de aprobación, la pregunta que sus propios asesores deben estar formulándose es con qué base electoral pretende construir una candidatura presidencial en un país donde la inmensa mayoría de los votantes no sabe quién es.
El gobernador viajó a Tierra del Fuego, habló en radios nacionales, dio entrevistas en medios porteños y se posicionó como referente del peronismo del interior. Pero la construcción de un liderazgo nacional requiere algo que Quintela todavía no tiene: reconocimiento masivo fuera de su provincia. Y ese reconocimiento no se construye con discursos opositores ni con alianzas legislativas: se construye con tiempo, exposición sostenida y resultados de gestión que puedan exhibirse como modelo. En las condiciones actuales de La Rioja —en default, con coparticipación que apenas alcanza para pagar sueldos y con una imagen negativa que supera a la positiva— ese modelo es difícil de vender más allá de las fronteras provinciales.
La reorientación hacia 2027
El verdadero movimiento estratégico de Quintela no está en la candidatura presidencial sino en lo que está construyendo en La Rioja. La incorporación de Machicote y Gaitán al gabinete, la liberación de De la Fuente y Galeano para la campaña de Pedrali, y la construcción silenciosa de la fórmula con el senador Fernando Rejal configuran un plan que tiene como objetivo real garantizar la continuidad del proyecto político en la provincia después de 2027, no llegar a la Casa Rosada en 2027.
En ese esquema, el sueño presidencial de Quintela puede convivir con la realidad de quien sabe que su legado más probable no es la Presidencia de la Nación sino el gobierno de La Rioja que venga después del suyo. Y para eso, necesita que Pedrali gane, que Rejal acompañe, que Machicote y Gaitán sostengan el gabinete mientras De la Fuente y Galeano recorren el interior construyendo votos.
Es una retirada ordenada disfrazada de proyección nacional. Y en la política riojana, donde el poder se mide en términos de quién controla el gobierno provincial, esa retirada ordenada puede ser el mayor éxito político que Quintela alcance.









































