Familiares y amigos del gobernador se disputan a muerte los 8 lugares para diputados provinciales, en una batalla por asegurarse la continuidad política más allá de la finalización del mandato en 2027. El peronismo, atónito, observa la pelea.
El peronismo riojano vive un momento de implosión. La calma que intentó imponer el gobernador Ricardo Quintela se desvaneció, y el partido se ha sumido en una «guerra sin cuartel» por la conformación de la lista de candidatos a diputados provinciales en la Capital. La lucha por los lugares en la boleta no es una disputa de ideas, sino un conflicto por el poder que, como bien se describe, enfrenta a un «partido» que es su «familia y amigos».
La batalla es feroz y tiene un objetivo claro: «asegurarse la continuidad más allá de la finalización del mandato del gobernador en el 2027».
La falta de un sucesor claro y la lucha por los lugares en la lista exponen la fragilidad de un proyecto político que se construyó en torno a la figura de una sola persona.
El peronismo, según se afirma, observa «atónico la pelea por 8 lugares en la lista de todos los bandos internos del quintelismo».
La «guerra sin cuartel» es el síntoma de que el «quintelismo» no tiene un sucesor claro. La lucha por los lugares en la lista expone la fragilidad de un proyecto político que se construyó en torno a la figura de una sola persona.
El peronismo de La Rioja está en una encrucijada, y el resultado de esta batalla interna podría ser más decisivo para su futuro que la contienda con la oposición.












































