En la ‘Chaya de Carlos Silvestre Vega’, Ricardo Quintela y el radical Julio Martínez se dieron una ‘foto política’ que marcó un quiebre en el oficialismo de ese entonces. Una década después, los protagonistas se encuentran en bandos opuestos.
La política riojana, con sus alianzas y deslealtades, ofrece un espejo del pasado que se refleja en el presente. Hoy, el «quintelismo» le pide el voto a la sociedad por Gabriela Pedrali, pero en 2015, sus dirigentes eran aliados del radicalismo para hacerle frente al entonces gobernador, Luis Beder Herrera.

En febrero de 2015, una “foto política” entre el entonces intendente Ricardo Quintela y el diputado radical Julio Martínez en una fiesta de carnaval marcó el inicio de una alianza.

El encuentro, que ocurrió en el campo La Estrella, dio lugar a un «proyecto de cambio» que buscó unir a la oposición y a los sectores peronistas que estaban descontentos con la gestión de Beder Herrera. En ese momento, Martínez negó que el tema de unir fuerzas se haya discutido, pero dijo que Quintela «quiere presentar un proyecto al gobernador y eso me parece bien». La alianza se dio en un contexto en el que Beder Herrera impulsaba a Ricardo Guerra y a Florencia López como candidatos a la gobernación. Hasta Carlos Menem estaba como candidato del bederismo.

La “guerra de listas” que se vive hoy en el peronismo no es un fenómeno nuevo, sino la continuación de una lucha interna por el poder que se extiende por décadas. La historia de la alianza de Quintela con el radicalismo en 2015 es una lección de que los rivales de hoy pueden ser los aliados de mañana, y viceversa. La política riojana, lejos de ser predecible, se rige por un juego de intereses que cambia con el tiempo.












































